Punto de Encuentro

La coyuntura no existe

Por :José Bulnes

Alguien

Cuando se ha buscado una explicación última o primera sobre algo, los que oficiaban el pensamiento recurrían a metáforas. La Alegoría de la Caverna, el Amor Fati, por ejemplo. Tal vez habría un punto medio en el trazo del tiempo, en que Descartes reivindica esa tendencia o tradición cuando nos alerta con que el pensamiento, la metafísica, se basa en el sujeto. La explicación última de las cosas no alude a un Bien concebido vía la poesía, o la ataraxia de la mística. El hombre moderno antes que cualquier elucubración teorética. Descartes significa, sí, la reivindicación de que las cosas, su veracidad, dependerá de la duda extrema del sujeto. Ahora, hay dos cosas importantes, tal vez, para la política, de que lo veraz en las cosas depende del sujeto, y en política, el sujeto o es social, o es solo un individuo. La duda es metodológica. El momento en que duda Descartes, estaba en función de cuatro reglas: no recibir como verdadero, sino lo evidente. Dividir las dificultades (el problema) en partes. Comenzar por lo simple e ir a lo complejo. Y enumerar aquello que me ha sido evidente. Quedémonos con esta última, para sostener, que tal vez en política, la duda es el momento más político, pues el que hace política, y habiendo sugerido que el sujeto es social, el político que duda, es porque estaría convencido deque lo altos ideales del sujeto, como la libertad y la justicia, quedan en entredicho cuando de por medio está el interés del individuo. Y este entredicho, confronta su conciencia de que el sujeto es social, con su conciencia individual. El sujeto (social) que duda, es una contradicción de su clase social con su interés individual, siendoél mismoun individuo. La duda cartesiana no solo es cognitiva, sino culminante: o el pensamiento certero está fuera del sujeto que duda, o en él.

Entonces abordemos la política como un problema y la duda como el momento mas «político» del político, pues el interés social (el sujeto) se encuentra con el individuo. Pero contrastar lo colectivo con lo individual no es novedad. Si observamos a Descartes, la política es un problema, y como tal,  démosle un estatus de cosa. Fuera cognitivamente de nosotros. Así, la política tiene la volatilidad de la historia. Como una masa física, el peso de la política es su historia. La trayectoria que dibuja presenta decisiones humanas, de esas que confrontan al individuo consigo. Y si la política es una materia, una cosa, el sujeto social podría manipularla. La modernidad, la constatación que la certeza no depende del entorno, sino de la interioridad del sujeto, esclarece la política. Las cosas, como un papel, a veces caen al suelo.

 

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