La caída de Lula
Causa profunda tristeza cuando un Presidente termina preso, seguramente en Brasil habrá una gran frustración.
Luiz Inácio Lula da Silva, nació pobre, pero sus condiciones de líder lo llevaron a la política, ahí postuló repetidas veces hasta que por fin logró ceñirse la banda presidencial, era una esperanza para el país de la samba.
Los comunistas celebraron con algarabía el triunfo de Lula y comenzó una nueva época con un Presidente que venía de abajo.
Recuerdo sus momentos de gloria, cuando llegó al Perú y hablaba de la carretera interoceánica, con la finalidad de unir ambos países que vivían de espaldas por muchos siglos. Ahora entiendo por qué promovía la construcción de carreteras.
Lo que no sabíamos era que Lula recibía coimas de las grandes empresas constructoras y de otras que contrataban con Petrobrás, la petrolera estatal más grande de Sudamérica, en algún momento llegó a ser la tercera empresa en todo América, incluyendo los Estados Unidos.
Con el huracán Odebrecht, a Lula se le acusó de recibir millonarias coimas que llegaban al Partido de los Trabajadores que él dirigía. Después de un largo juicio, finalmente el juez Sergio Moro lo condenó a 12 años.
Lula se atrincheró en el sindicato de metalúrgicos inicialmente, pero luego se entregó para evitar una innecesaria masacre.
Así terminó este líder comunista, preso por corrupto como muchos. Acá en el Perú, algunos terminarán igual. Robar es delito, pero robar al Estado es doblemente delito por que le roban el futuro a los niños más pobres.