Ya comenzaron las puyas en la campaña electoral. Las elecciones municipales en Lima, al parecer, van adquiriendo sus propias características y se van diferenciando de las anteriores, donde los Graña y los dueños del Grupo El Comercio estaban acostumbrados a apoyar a varios candidatos para garantizar sus negocios con la Municipalidad. Esta vez, Esther Capuñay, empresaria emergente en el mundo de las telecomunicaciones, ha entrado en la disputa.
En los últimos años, la dictadura mediática de los Graña ha acostumbrado a la población a un mismo menú diario: el enfrentamiento y conflicto entre los fujimoristas y los anti-fujimoristas. Imaginario que le conviene, pues no tienen escrúpulos para apoyar a unos u otros dependiendo si defienden sus intereses económicos.
En cada proceso electoral su diario insigne, “El Comercio”, ha sido el vocero de la CONFIEP, el gremio de la oligarquía, y ha respaldado las candidaturas de sus operadores. Hoy sus favoritos van apareciendo en los programas de América Televisión y Canal N, así como sus noticias en todos sus diarios: El Ojo, El Trome, Correo, El Comercio, Gestión, Peru21, etc. Este poder mediático le ha garantizado blindaje durante décadas.
Pero no son los medios sus únicos negocios. Los Graña también son dueños de la constructora Graña y Montero, que estuvo consorciada con Odebrecht en la construcción de varias obras públicas de la Municipalidad operadas en las gestiones de Castañeda y Villarán.
Al ser la familia Capuñay dueños de medios como Exitosa y Karibeña, que lideran audiencias en los sectores populares, los Graña se han sentido muy incómodos. Por eso, los Graña, en alianza con los caviares, han optado por frenar el ascenso de la candidata de Unión Por el Perú atribuyéndole algún supuesto vínculo con el fujimorismo.
La corriente de la izquierda limeña pituca, denominada “caviar”, viene de derrota en derrota. Su respaldo a PPK en las elecciones 2016 y, después del proceso de vacancia, a Vizcarra, ha reducido sus simpatías en las regiones. La participación de IDL-Reporteros en la publicación de los audios de W.Rios y C.Hinostroza, sobre la red de corrupción en el sistema de justicia, les ha dado tiempo. Sin embargo, necesitan existir, y para eso tienen que levantar al “anti-fujimorismo”. Pero como el candidato de la señora K, es otro desconocido, inventan la relación entre el fujimorismo y Esther Capuñay, estigmatizándola, para conseguir vitrina en los medios de los Graña y adjudicarse alguna “incidencia” política.
Los Graña tienen como favorito a Renzo Raggiardo, al cual le hacen publicidad en todos sus medios como el candidato que lidera el respaldo ciudadano con encuestadoras que forman parte de su campaña. ¡Oh coincidencia! El mismo que renunció a la presidencia de la Comisión investigadora del congreso en el Caso LavaJato, obstaculizando las investigaciones a Odebrecht, socio de Graña.
La Guerra está declarada, veremos cómo responden los Capuñay.