Punto de Encuentro

NO FALLEN EN LA EDUCACIÓN CÍVICA DE SUS HIJOS

27 Septiembre, 2018

Vicent Dumortier

Los mejores observadores de la sociedad deploran la falta de educación cívica de nuestros niños. Nos advierten que los jóvenes se desinteresan de los asuntos públicos hasta el punto de ignorar las reglas de funcionamiento de la democracia, el nombre de nuestros eminentes funcionarios electos y las nociones fundamentales de derecho.

Depende de los padres reaccionar. No se puede esperar que la escuela garantice, al mismo tiempo, el aprendizaje del cálculo, de la obediencia, la gimnasia y del civismo. Entonces ¿cómo inculcar en los niños los valores de nuestra sociedad democrática?
En adelante,  algunas ideas simples, las que puede probar en familia.

Primera lección: El mandato electivo

Un buen comienzo es hacer que los niños sientan la naturaleza del mandato electivo. Anúnciales que pueden decidir quién, de papá o de mamá, ejercerá el gobierno de la familia durante todo el domingo. Mamá promete que, si la eligen, llevará a los niños a hacer lo que más les guste; por ejemplo, juegos de videos o ir al parque de diversiones. Papa puja, prometiendo dar 100 soles a cada uno para ir al cine y comprar un combo en Bembos.

No importa quién ganó. Llegado domingo, los niños reclamarán al elegido cumplir con sus promesas. Este hará recordar solemnemente que les han confiado el gobierno familiar para ese día, que su responsabilidad principal es asegurar el bienestar colectivo y que, basado en su juicio de elegido, aquel  bienestar colectivo no pasa por una salida y gastos innecesarios.

Tengan cuidado, sus queridos descendientes protestarán o harán berrinche. Pero, ¡lo prometiste! …, lloriquearán, pateando el suelo. No se quiebre. Recuerde su misión como educador. La decepción y la ira están enseñando a sus hijos su primera lección de democracia.

Le dieron el poder y deben entender que no lo ejercitaría por completo si considera que está comprometido por sus promesas. Y para enfatizar el punto, manténgalos en su habitación haciendo sus tareas escolar todo el día.

Siempre mientan a sus hijos, sobre cosas pequeñas o grandes, ya sea que se beneficie o no. Usted les enseñará así lo que es un presidente de la república.

Segunda lección: El servicio público

Pida a su hija que le dé 10 soles de su bolsillo a su hermanito cada vez que él la golpea y la acosa. Si ella se rebela, aproveche la oportunidad para ir a la segunda lección. Muestre a la pequeña que una familia es un cuerpo social, como el estado. En un estado que se respeta, aproximadamente una cuarta parte de la población activa tiene el estatus de funcionario. Dígale a su hija que usted ha nombrado de funcionario a su hermano, y asegúrese de que, como buena administrada, pague puntualmente y durante toda su vida.

Si su hija se atreve a responder que su hermano no le brinda ningún servicio, y que no hay ninguna razón para que ella lo pague (porque no ha hecho nada), responda que esta es justamente la razón por la cual el estado tiene que coaccionarla.

Su hijo no solo es inútil para su hermana, pues él la acosa. Señálele a su hija que nos resignaremos a la mitad del dolor de pagarle a los funcionarios con la condición de que no hagan rigurosamente nada, pero desafortunadamente debemos aceptar pagarles para que ellos nos hostiguen y nos dañen.

¿Alguna vez ha medido la utilidad social de una profesión en base a la manera en que quisiéramos que sus representantes la practiquen? Por ejemplo, esperamos que los pilotos de líneas aéreas, los camareros de restaurantes, los gasfiteros, los médicos, los tenderos, las prostitutas… sean atentos, celosos, competentes… Por otro lado, los funcionarios de aduanas, los recaudadores de impuestos, los policías del escuadrón de modales y juegos, todos aquellos burócratas que censuran, regulan, controlan y espían nuestra vida privada, solo nos sirven cuando duermen.

Tercera lección: Solidaridad nacional

Esta es una nueva experiencia, que será muy instructiva para sus hijos. Prométales 50 soles si obtienen buenos resultados en la escuela. Su hija regresa con un excelente cuaderno, desafortunadamente su hermano no progresó. Dele 50 soles a su hija. Al día siguiente, reclámele 25 soles a modo de impuestos. Si ella ya gastó el dinero, múltela sin dudarlo. Dele al hermano menor 10 soles; él no trabajó bien, pero tiene derecho a la “redistribución de los ingresos”. Guarde 15 soles para cubrir los costos incurridos al hacer esta “redistribución”. Repita el ejercicio regularmente. Será interesante ver si la niña sigue trabajando bien, pues ahora que sabe que tiene que “redistribuir” la mitad de sus ganancias, y observe si el hijo está progresando, ahora que está recibiendo 10 soles, incluso si no progresa.

Después de un tiempo, pídale a su cónyuge que lo ayude a realizar esta redistribución. De hecho, es una tarea compleja. Debe duplicar el tamaño de su administración. Para financiar este costo adicional, eleve el impuesto sobre las ganancias de su hija a 30 soles y reduzca el monto que le paga a su hermano a 8 soles.

Su hija está comenzando a entender cómo funcionan las administraciones. El riesgo ahora es que invente algún subterfugio para escapar del impuesto. Si lo comprueba, castíguela con la severidad más implacable. Recuerden, la evasión fiscal preserva la libertad de los ciudadanos y sofoca el presupuesto estatal. Quienes practican la evasión fiscal solo se benefician a sí mismos, frenando la proliferación de burocracia.

El poder político que usted encarna en este curso práctico de educación cívica debe por lo tanto protegerse contra esta amenaza real, que simplemente acabaría con todas las formas de opresión en todo el mundo.

Esta es una lección que no se debe perder.

Estoy seguro de que estos ejercicios iluminarán a sus hijos sobre la naturaleza de la democracia, el papel de los hombres del estado, la utilidad de sus intervenciones y los medios que utilizan para financiarlos.

¡No pierde el tiempo! Comience estas lecciones hoy. El futuro de sus hijos está en juego.

Vincent Dumortier

 

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