Por: Sebastián Garycochea
sgaraycochea@pucp.pe / @Gari_1992
Quiero empezar estas líneas haciendo una advertencia. En esta oportunidad no voy a desarrollar a profundidad ninguna de los temas que serán enunciados brevemente. Estos párrafos deben servir de preludio, sin entrar de lleno en los temas de fondo que planeo tocar, porque estos temas tienen un nivel de densidad y profundidad que no pueden ser analizados cabalmente en una única y solitaria columna. Sería un libro y perdería la frescura propia de este formato, motivo por el cual he escogido trabajar este tema de esta manera.
El objeto de esta entrega es presentar una introducción al tipo de dinámica que quiero lograr entre ustedes, mis apreciados y cultísimos lectores, y yo, su humilde servidor. En las semanas venideras. Empezare por indicar la tarea que he asumido. Me propongo hacer un análisis pormenorizado, jurídico y político, de los 12 proyectos originales recogidos por la renombrada y rimbombante “Comisión Tuesta” en su informe final. Informe que, se suponía, iban a ser el cimiento firme sobre el que el gobierno de Martin Vizcarra empezaría a reconstruir la esfera política de este país, luchando frontalmente contra la corrupción.
Para este fin, he decidido trabajar cada uno de los proyectos presentados por la comisión de modo individual, uno por semana. Esta labor, sin embargo, puede tornarse complicada y engorrosa en tanto que la reforma propuesta está pensada de modo holístico, lo que hace que algunos de los proyectos solamente tengan sentido si son analizados en conjunto, como un todo. Acá es donde entra a tallar su participación, queridos lectores. En vista de que la labor que me he propuesto es de dimensiones colosales y, aunque haga todo el esfuerzo, probablemente vaya a dejar de considerar factores clave, será de vital relevancia los apuntes y reflexiones que me puedan hacer llegar sobre las ideas que semanalmente serán publicadas en este espacio. Para este propósito habilitare mi cuenta de correo electrónico junto al título de esta nota. De este modo, el producto final será una reflexión colectiva en torno a estos temas que son de vital importancia para todos los peruanos que estamos cansados de la corrupción y la ineptitud demostrada por quienes nos han gobernado los últimos años.
El método que usaré para aproximarme a los diferentes proyectos será similar al que se usa para pelar una cebolla, por ende el título de este espacio será “la cebolla”. Esto quiere decir que delicadamente removeré las capas conceptuales exteriores de los proyectos, para así llegar al núcleo esencial de lo que cada uno de los proyectos representa en función del todo planteado por la propuesta de reforma de la “Comisión Tuesta”. Este ejercicio mental permitirá tener nuevas perspectivas sobre los beneficios y perjuicios que entrañaría llevar a cabo esta propuesta hasta sus últimas consecuencias. Asimismo, permitirá avizorar (por lo menos teóricamente) que tipo de sociedad podría construirse con estas regulaciones y reformas. Finalmente, este esfuerzo nos permitirá ponernos a reflexionar sobre qué tipo de sociedad queremos y, a diferencia de lo que pasa con las cebollas, no terminemos llorando cuando veamos lo que se oculta debajo de las capas externas.
Si bien es cierto que de los 12 proyectos propuestos, solamente 6 han seguido curso en el parlamento. Asimismo, varios de estos proyectos han sido alterados en formas en las que han quedado completamente desnaturalizados, en contraste con el proyecto original. En ese sentido, quiero aprovechar para reflexionar sobre la importancia que como sociedad nos tomemos más en serio el tema de la reforma política. El sistema democrático en el que vivimos depende del equilibrio entre las diferentes fuerzas políticas, cada una con sus banderas y sus esqueletos en el closet. Si las reglas para sostener este equilibrio no están correctamente diseñadas y ensambladas, el modelo no tendrá posibilidades de perdurar en el tiempo, ni mucho menos de elevar la calidad de vida de los peruanos. Es por este motivo que hoy sigue vigente la revisión del trabajo de la “Comisión Tuesta”. Incluso si me encuentro en desacuerdo con algunos de los preceptos recogidos en esta propuesta, reconozco la necesidad imperante e impostergable de que la crisis política que actualmente enfrenta el Perú sea afrontada frontal y estructuralmente. En vista de que la labor será amplia, colmada de ejemplos didácticos y citas a autores académicos, cerrare esta breve introducción con una frase antes de empezar a trabajar la columna de la próxima semana: “Si no haces política, te la hacen”.