Punto de Encuentro

El miedo a la Tecnología y la Comunicación Política

En un artículo pasado y publicado en nuestras cuentas de Facebook y Twitter hablábamos de “Cómo Ganarle a los caviares” a través de las bases de una estrategia de comunicación. Ahora vamos a tocar otros detalles para situarnos en el reto y su solución. 

Hoy como en cada revolución industrial, aparecen muchos temerosos de las Nuevas Tecnologías, temen que el ser humano será transformado y que una Nueva Normalidad nos convertirá en simples receptores y ejecutores de órdenes. La Inteligencia Artificial, la IoT,  las técnicas de Transmedia y metodologías como Inbound o Neuro Marketing pueden efectivamente perfilar, guiar e influir en la audiencia, pero no serán el Apocalipsis de los sentimientos y capacidades de los seres humanos. Lo que sí va a cambiar es la velocidad  y el alcance con la que nos podemos comunicar, la frecuencia con la que podemos hacerlo y sobre todo:  la posibilidad de mantener una comunicación de doble vía y recopilar los datos de grandes grupos de personas en tiempo real.

El temor a las Nuevas Tecnologías es, como decíamos, una constante en la Historia humana- (La imprenta, la radio o la TV causaron temores similares) pero ese temor está siendo aprovechado por aquellos que pretenden confundir o sacar algún rédito de atención. Vemos con estupor cómo el miedo irracional llevó a una población en Huancavelica a secuestrar al personal que instalaba una antena de telefonía celular y luego quemar la antena porque creían que se trataba de un equipo 5g “irradiante de Covid19”. La guerra por la supremacía tecnológica mundial tiene en el 5g una de sus grandes batallas pero vincularlo como agente de contagio del Coronavirus es un absurdo.

Los políticos deben ser los primeros en servir de pedagogos y abrir la trocha hacia el conocimiento de estas técnicas, ¿pero cómo pueden enseñar algo que no usan?

Sun Tzu decía: “Un guerrero triunfador primero gana y luego va a la batalla”. Entonces debemos entender que el final de una Campaña política es la Campaña electoral. Ese es la última etapa, no la primera.  Digitalizar los partidos políticos es una tarea previa indispensable, de otra forma no se puede hacer hacia afuera lo que no hemos podido construir intramuros. 

Para ganar hay que convencer, pero para eso se necesita primero comunicar. Y para llevar a cabo un proceso exitoso de Comunicación es imperioso,  por lo menos,  luchar con las mismas armas con las que cuenta el oponente.  Menospreciar o pasar por alto el uso de las Nuevas Tecnologías y Metodologías en la Comunicación Política es un craso error que está cometiendo la Oposición. Pensar que el uso de las RR.SS. a través de sus cuentas personales o partidarias es hacer Comunicación Política moderna,  o postear seguido en Facebook es estar haciendo Marketing Digital es como creer que freir un huevo es hacer alta cocina.

Todo proyecto político debe tener como herramienta primordial una estrategia de Influencia permanente.

La gente vota basada en un gusto no en una razón. Las personas que representan una idea o posición política deben vencer la distancia física que los separa de su audiencia a través de una estrategia de sensibilización. Para eso justamente han confluido la tecnología y el Marketing moderno.

Por lo tanto cualquier intento serio de ganar una disputa Comunicacional debe comenzar por conocer a quiénes nos vamos a dirigir, y para conocer en profundidad a nuestra Audiencia y segmentarla correctamente es imprescindible contar con una Plataforma de Recopilación de Datos. Usando el mix correcto entre tecnología y metodología se enciende el motor de la comunicación bidireccional efectiva. Esto le da un poder exponencial al discurso, distribuye con eficacia nuestra narrativa, construye con exactitud la semántica, utiliza los canales correctos para cada formato y tiene el Poder  de “nutrir” con nuestras ideas al electorado. Además claro está, de combatir con precisión el relato del contrincante.

 

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