El avance tecnológico y sus aplicaciones en todos los aspectos son inevitables. Nos acercan y nos hacen la Vida más fácil, más eficiente. Sin embargo la transformación digital, para ser productiva y beneficiosa, debe ir acompañada de una condición sine qua non : “La transformación cultural” que haga las veces de tierra fértil sin la cual la semilla tecnológica no solo no podría germinar sino incluso convertirse en un producto nefasto. Es decir, educar y entrenar a los colaboradores hasta que se conviertan en usuarios expertos, interioricen una nueva forma de relacionamiento con el trabajo, y de esta forma poder trasladarla eficazmente a los “clientes”.
Se pretende que el Voto Electrónico no solo se convierta en una práctica nacional y subnacional sino que además se ha normado que los Partidos Políticos lo implementen en sus elecciones internas. Este es un reto muy serio por lo que, lamentablemente, lo que veremos será una parodia de voto electrónico, asunto que provocará un sinnúmero de impugnaciones que tendrán como consecuencia el fortalecimiento de la imagen de desprestigio que se ha instalado en contra de los Partidos.
Somos grandes entusiastas de la implementación de tecnologías modernas en todos los aspectos del quehacer nacional y particular. Pero el Voto Electrónico necesita, como toda nueva forma de proceso informático, políticas y buenas prácticas que den seguridad a los usuarios y beneficiarios.
El Congreso disuelto discutió la posibilidad de eliminar el Voto Electrónico, sin embargo presiones de interese particulares como el ejercido por la poderosa ONG IDEA (permanentes asesores de la ONPE) llevó a la Presidencia de la Comisión de Constitución a no poner al voto el proyecto que lo cancelaba, a la espera de nuevos elementos de análisis que balancearan la información disponible hasta ese momento.
Por su lado la ONPE, a pesar de tener abundante asesoría externa, ha hecho un muy tímido esfuerzo por dotar de seguridades al sufragio electrónico. Destinó un pequeñísimo presupuesto para explorar una solución como Blockchain pero lastimosamente no se ha avanzado nada más en ese aspecto.
e-Estonia ( www.e-Estonia.com ) es una plataforma que ha logrado grandes éxitos en la transformación digital del Estado de dicho país báltico. Dentro de los programas que constituyen e-Estonia existe uno llamado i-Voting que le permite a los ciudadanos de ese país que viven en el extranjero, poder emitir su voto a distancia; con tal nivel de sofisticación y confianza que los electores emigrantes pueden votar varias veces dentro de la semana que dura el plazo para hacerlo, tomándose como válido el último voto emitido antes de la fecha de cierre de la elección.
Pero todo este desarrollo digital se logró cumpliendo con las dos condiciones antes descritas: 1) Transformación Cultural y 2) Implementación de robustas tecnologías de Seguridad. Existen muchos otros países que practican el Voto Electrónico pero en casi todos ellos, existen serios cuestionamientos precisamente por la falta de garantías.
Los terminales electrónicos que se instalan en las mesas de votación pueden ser fácilmente programados para arrojar resultados distintos a los datos ingresados, y los electores y miembros de mesa no pueden hacer absolutamente NADA para detectar una programación dolosa. Este es el primer y más importante riesgo, y así de burda y simple puede ser la manipulación de los resultados.
En un país como el nuestro que no cumple con estas condiciones y que no cuenta con una clara independencia entre instituciones del Estado, el diagnóstico recomienda claramente NO implementar el Voto Electrónico por ser un elemento tecnológico que, así como está diseñado en el Perú, ofrece más peligros que soluciones.
