Entre todos los indicadores que se pueden mostrar a partir de los datos disponibles, los indicadores económicos son los que nos permite adelantar con mayor exactitud lo que nos espera en el futuro inmediato; y entre los indicadores económicos, el del Empleo Juvenil es el más preciso para conocer hasta dónde está comprometido nuestro futuro y nuestra oportunidad de prevalencer como Nación.
Las últimas cifras publicadas por instituciones que recopilan las estadísticas de este nefasto 2020, nos muestran los resultados de 4 países de la región: Brasil, Chile, Colombia y Perú, y nos grafican la gravedad de la situación.
https://data.oecd.org/unemp/unemployment-rate-by-age-group.htm
http://www.iipe-oei.org/contenido/396
http:// m.inei.gob.pe/media/MenuRecursivo/boletines
Lo que hemos observado es, no vamos a ahorrarnos los adjetivos, apocalíptico, dantesco. El Desempleo juvenil en el Perú nos sitúa, sin excusas, en una vieja normalidad que creíamos superada, la del país de opostunidades perdidas, y a la cola de los vecinos.
Desempleo Juvenil 2019- 2020
Si se observa con atención, podemos ver que los países vecinos han sufrido un incremento del Desempleo en su población juvenil (15-24 años) por consecuencia natural de la paralizacion parcial de su Economía ante el Covid19. Por ejemplo Colombia ha pasado del 18.5 al 33.8%. Sin embargo vemos con horror que el Perú pasa de 15.2% al 58.9%. Pasamos de tener el mejor indicador a tener el peor resultado, de lejos.

No es poca cosa, ni un indicador más. En tiempos dónde lo urgente es salvar vidas, nos estamos convirtiendo en ordinarios observadores que no distinguen entre lo emergente y lo urgente, las Vidas dependen no solo del acceso a un Sistema de Salud eficiente sino sobre todo de la Salud Económica ya que sin ésta no se puede sustentar aquella. El Covid19 es una epidemia como tantas otras pasadas, presentes y futuras, pero tiene el Poder de ocupar absolutamente toda nuestra atención y todos nuestro miedos, gracias a la hiper información y su absoluta presencia en las noticias. Y ya sabemos que somos prisioneros de lo que vemos y escuchamos.
Los distintos resultados observados en la región nos dejan claro que no es el Covid19 el culpable de la hecatombe del Empleo, sino las pésimas y hasta criminales medidas restrictivas impuestas por el gobierno del Perú, medidas que después de transcurridos casi 150 días aún no se desmontan completamente, y mantienen a la Población sin poder desarrollar plenamente sus actividades.
La intromisión del Estado en las Libertades individuales siempre ha sido una característica de los regímenes totalitarios. Hoy vemos cómo un grupo de burócratas se arrogan la autoridad para decidir quién trabaja, cómo, dónde y cuándo. En los casi 4 meses que lleva este atropello no sólo hemos visto que ha sido un absoluto fracaso sino que además nos ha condenado a un futuro lamentable.
Una masa inmensa de jóvenes peruanos ya comienzan a migrar hacia la delincuencia, prostitución, mendicidad y violencia, porque simplemente sus espacios de Desarrollo personal han desaparecido, así se ven empujados a esa miseria para solventar sus legítimas y mínimas aspiraciones individuales.
Antes que cualquier plan Marshall o Comando Vacuna, la primera condición para recuperar los índices de progreso mediano que teníamos antes de la aparición del virus, es la de recuperar la Libertad absoluta de los individuos por encima de cualquier excusa falaz de bienestar colectivista. El Estado tiene que entender que el individuo, no el colectivo, es el fin supremo de su existencia.
Manuel Milla Livia
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