La pandemia nos da lecciones

Por Roberto Rendón Vásquez.

EL Covid -19 llego a la desprevenida humanidad y va produciendo cientos de miles de fallecidos; en el Perú van por decenas de miles. Todos lo lamentan, pero seguirán aumentando esas cantidades.

La humanidad ha estado desprevenida y ahora cunde la desesperación para encontrar soluciones en salud, economía, producción, trabajo, organización, disciplina, etc. Los políticos, los gobernantes y la población no lo hicieron; ahora se desesperan por evitar un mayor colapso. No es la primera vez que hay catástrofes en el mundo. Es la demostración que la sociedad y el Estado y sus instituciones debieron prever el futuro y la seguridad de las personas.

Pero esta catástrofe universal y nacional no da lecciones para aprender. Son muchas.

Que los políticos abran los ojos a la realidad de su país y no al deseo “de ser alguien” poderoso. Que cuando lleguen a gobernar miren honestamente al futuro para desarrollarlo eficientemente al servicio del hombre y su sociedad. Actuar para evitar que los sucesos naturales – o creados por alguien – afecten severamente a los pueblos.

Que los gobernantes y los empresarios prevengan hechos ajenos a la voluntad de hombre y actúen para evitar el deterioro o destrozo de los centros de producción preparando también a sus dependientes y subordinados para afrontar situaciones inesperadas para retornar en breve término a la producción de bienes y servicios. Que los trabajadores estén en condiciones de superar situaciones imprevistas.

Que el Estado asegure permanentemente el servicio de salud a la población; que proyecte los centros hospitalarios y de salud a lo largo del país y los equipe adecuadamente en cantidad y solvencia suficiente para que estén en condiciones de servir eficientemente a los que resulten afectados. Que tengan material suficiente y reservado para levantar ambientes de emergencia.

Que el Gobierno esté preparado permanentemente para tener las reservas económicas suficientes – aparte de sus gastos e inversiones habituales para afrontar situaciones naturales ajenas a la voluntad del hombre.

Que las autoridades en forma permanente y sin vacilaciones instruyan, capaciten y preparen a las comunidades para estar organizadas y que toda persona, sin excepción, adopte una permanente conducta de orden, organización, disciplina y responsabilidad moral y legal no solamente en la vida cotidiana sino que sea eficiente en casos de catástrofes naturales y pandemias que puedan azotar no solamente al país sino a la humanidad.

La lección que nos ha dado la vida aprovechémosla para el bienestar y seguridad de todos en nuestro país.

NOTICIAS MAS LEIDAS