Punto de Encuentro

Y tú, ¿ya has visitado la Laguna Azul?

La primera vez que oí hablar de la “Laguna Azul” la gente hacía referencia a la famosa película ochentera protagonizada por la joven y bella Brooke Shields que marcó un hito en la historia del cine. Como la mayoría, quedé encantada con el original y fresco relato de amor entre dos adolescentes que sobreviven en una peligrosa isla. Fue recién a mediados de los noventa cuando cumplí los diez años que me enteré de la existencia de otra “laguna azul”, ubicada en la selva Amazónica de Tarapoto. 

Por Semana Santa viajé con un grupo de amigos de mi alma mater, la Universidad de Lima, invitados por una gran amiga y excelente anfitriona que durante cuatro días nos hizo conocer los lugares más hermosos, probar los platos más exquisitos y aprovechar cada segundo de nuestra estadía. Era la segunda vez que yo iba a Tarapoto, pero la primera que llegaba hasta la zona del centro poblado del Sauce.

Al distinguir la Laguna Azul, de inmediato uno descubre el origen de su nombre. Y es que el radiante sol hace que el despejado cielo azul refleje en la laguna convirtiéndola en un maravilloso espejo. La rodean hermosas fincas de gente adinerada que ha construido centros de recreación adonde uno llega en bote con divertidos guías que te amenizan el recorrido contándote sobre los exóticos tragos de la zona y antiguas leyendas de sirenas. Los deportes de aventura son otros de los atractivos del lugar donde además se puede practicar moto o esquí acuático. 

Pero llegar a la Laguna azul no es tan fácil. Hay que cruzar el río Huallaga en un ferry que bien podría convertir el viaje en una experiencia de trotamundos, sino fuera por el riesgo que representa pasar tu vehículo por una rústica plataforma hecha de viejas tablas de madera puestas sobre tres balsas antiguas. Estas tablas deben aguantar hasta 4 camionetas 4x4 por viaje. Nos dijeron que uno de los ferry estaba malogrado y el otro menos peligroso, pero no más moderno, para saturado. Los lugareños dicen estar hartos de pedir a las autoridades un mejor transbordador o un acceso adecuado, pedido al que el Gobierno regional de San Martín prefiere hacer oídos sordos.  

De existir esto, más personas llegarían a la Laguna Azul convirtiéndola en un verdadero boom turístico. Ojalá, pronto se ejecute este proyecto que en algún lugar debe estar empolvado y urge. De todas formas, no aguarde a que esto ocurra para recién visitarla. Vaya con cuidado, con espíritu aventurero y disfrute de este paradisiaco lugar.

@pricoaldia

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