Punto de Encuentro

La izquierda radical: el cáncer del país

Los dos últimos acontecimientos que reimplantaron la zozobra y la violencia en nuestro país, con el costo de grave daño al patrimonio y la muerte de peruanos, debe invitar a hacer una profunda reflexión sobre la defensa de la democracia, expresión del modelo genuino de República; para impedir su implosión por aquellos que han tomado el poder “moviendo” la calle y generando caos. Es evidente que la izquierda radical, a través de sus actores conocidos ha estado en la “sombra” suministrando combustible de violencia tras las legítimas reivindicaciones de los trabajadores del campo.

Ha pasado desapercibido, que uno de los responsables directos de este nuevo desaguisado es el vacado Martín Vizcarra, quien antes de ser expulsado de Palacio de gobierno por graves actos de Corrupción, -por coimero empedernido- en el interregno parlamentario, cuando cerró inconstitucionalmente el Congreso, suscribió el Decreto de Urgencia que prorrogó por 11 años más los alcances de la Ley 27360, del Régimen especial de Promoción Agraria; primero, utilizando un mecanismo legal que no es el adecuado para abordar un tema de fondo y segundo; porque debió dejar que el nuevo Congreso instalado en Marzo, produjera un amplio debate de todos los actores del campo y luego producir una nueva ley que diera solución progresiva a los endémicos problemas del agro.

Se ha dicho, que esta ley en los últimos 20 años de vigencia ha llevado las exportaciones de 800 millones de dólares a más 7 mil millones. Siendo esto cierto, no menos también es que solo ha producido un 4% de trabajo formal; y que como en todo lugar, hay quienes le han sacado la vuelta a ley tercerizando y precarizando el trabajo en el campo. Las cifras que hoy vemos son buenas parcialmente, dejar las cosas como están es perpetuar una profunda desigualdad en el campo y es regalarle una bandera a los comunistas radicales, que actúan convirtiendo en violencia legítimas demandas del pueblo, al que buscan mantenerlo cómo está, supuestamente para seguir representándolos. Lograr que el campo se modernice y que genere prosperidad de los trabajadores, es acabar por “inanición” con el comunismo radical.

Grave error del Presidente Sagasti, de no revisar el atropello cometido contra el alto mando policial, que ha generado desconcierto y acefalía en circunstancias que la izquierda radical hace su “agosto” en las calles generando violencia, extraño, pues que una remoción ilegal que fue la supuesta causa por la que mandaron a su casa al ex ministro Rubén Vargas y no por salir a la luz, que tenía dos medios hermanos con filiación terrorista -altos mandos de sendero luminoso-, y que no haya sido advertido por el Presidente y la premier, increíble de creer, que desconocieran sus líneas familiares, o solo bastaba que Rubén Vargas Céspedes haya trabajado como vice ministro de Carlos Basombrío. El maltrato de un gobierno morado que solo sabe mostrar el musculo a la Policía Nacional del Perú, pero no a la delincuencia, el terrorismo, al caos, la pandemia y a la crisis económica. La cereza del pastel es reemplazar al valiente Cluber Aliaga por el sobrino de Gino Costa, candidato por el partido morado, que tiene expertis parlamentaria, mas no en temas de orden interno, requisito indispensable para liderar un ministerio sensible en estos tiempos.

Se puede evidenciar que no hay coherencia entre lo hecho hasta ahora en el gobierno, con el discurso y el juramento que realizo al asumir la Presidencia Francisco Sagasti, desde este espacio, pido que honre su juramento: “Este gobierno de transición, surgido en tan graves circunstancias que vive la patria, no será un gobierno partidista, sino uno plural, que responda precisamente a la necesidad de que la política sea un espacio de encuentro, para que, sin renunciar a nuestras diferentes perspectivas, lleguemos a compromisos de acción compartida”.

Milagros Salazar de la Torre.

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