Punto de Encuentro

La vacancia de Castillo para evitar el cataclismo económico, político y moral del país.

El Presidente Castillo en menos de cuatro meses ha logrado a pulso permanente, construir su vacancia, creo que lo ha hecho consciente de su incapacidad para conducir los destinos del país. Consciente de que presto su nombre sólo para la aventura de lograr que el Partido Perú Libre, cuya membresía corresponde al condenado por corrupción Vladimir Cerrón - de superar la valla electoral, y tener por primera vez una representación parlamentaria- solo de eso, era el compromiso final al que aspiraba, no es una hipótesis; es la verdad incontrastable, contada escuetamente por Cerrón en sus redes sociales.

En menos, de cuatro meses, Castillo se ha dedicado a dinamitar el sistema político, relevando a 12 Ministros, un promedio de 1 Ministro por cada 11 días, algo inédito, las razones las percibe el país, Ministros impresentables y con trayectoria delictiva (Bellido, Maraví, Barranzuela, Ayala, etc.); nombrando e imponiendo funcionarios en todos los niveles de gobierno sin experiencia en el servicio público, con trayectorias profesionales cuestionados, y con un sesgo de privilegio a sus “paisanos”, y “cerronistas”, maculando la independencia de nuestros mandos de las fuerzas armadas; cuyo affaire le costó la cabeza del impresentable Ayala. Esta cadena de improvisadas decisiones ha puesto en situación límite el ambiente político. Desde la inauguración de su mandato Castillo ha erosionado la “Gobernabilidad”, en conclusión, su ADN de la política es la confrontación. Esta vocación “suicida” por la ingobernabilidad, ha tenido impactos siderales en la economía que, si bien es cierto que por efecto “rebote” la economía crece, no en los términos que debería, para recuperar el empleo y el ingreso de los más pobres, a los que Castillo les ofreció llevarlos al edén de la prosperidad. 

Cada acto de desgobierno, dispara el tipo de cambio, que impacta negativamente en los bolsillos de los más pobres; agrava la situación, que el trigo y el maíz, alimento del pollo, producto de primera necesidad se importan, si a esto se adiciona el intento de gravar con más impuestos a los que perciben más de trescientos mil soles al año; impuestos anti técnicos, y si a ello sumamos el cierre de cuatro asientos mineros por la Primer Ministro Mirtha Vásquez, comunista; queriendo acabar con la gallina de los huevos de oro, en un contexto que el cobre alcanza un precio internacional envidiable, sin ingresos, Castillo solo redistribuirá pobreza y miseria, el despelote económico respira en la nuca de los peruanos.

Por último, la corrupción rampante en todos los niveles de gobierno y especialmente en el central, coronado con la presión desde Palacio de Gobierno, a través, del Secretario General de Palacio, Héctor Pacheco, quién usando indebidamente su cargo ha presionado al Jefe de la SUNAT, para que releve de pago de impuestos, a un amigo, y si a esto le sumamos; el manoseo en los ascensos militares, la ruta de la corrupción la señala Palacio; la Fiscalía ya intervino y pronto habrá novedades.

Qué vergüenza ver a funcionarios comunistas, que a cuatro meses, de gobierno, tienen su mira en las arcas fiscales, la corrupción ha comenzado a mostrar los dientes del modelo comunista. Un cataclismo, político, económico y moral está cerca, y de impactar sus estruendos en los más pobres, el responsable es el Presidente Castillo, sin liderazgo y sin competencias básicas del manejo de la cosa pública, con su actuación errática, precipita este fenómeno letal, para los peruanos. La democracia y sus instituciones tienen la obligación de salvar a nuestra patria, la herramienta está en la Constitución: la VACANCIA, por grave incapacidad moral del Presidente, es un imperativo inaplazable de los demócratas.


Milagros Salazar De La Torre.

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