La censura en el LUM

"Algo huele mal en Dinamarca"

Shakespeare

La censura dispuesta por el LUM a la proyección de la película “1214: no tememos a los cobardes” atenta directamente los DDHH de las víctimas de SL y afecta severamente el diálogo democrático en la sociedad y la paz.

Es grave. Paradójicamente, esto ocurre en el lugar constituido por la sociedad para “acoge(r) la diversidad de voces y rostros que experimentaron la violencia durante el periodo 1980-2000, y busca(r) la convivencia entre las diversas memorias, para el aprendizaje mutuo”, como señala su Misión institucional.

Los asesinados por SL han sido muertos de nuevo en el LUM, con el silencio y prohibición de su recordatorio y memoria. Las autoridades del LUM dispusieron lo contrario de su Misión: el olvido. Cuando se censura o se silencia parte de la memoria de una sociedad, se está eliminando otros sentidos de interpretación posibles, otras comprensiones del dolor, de lo sufrido, como de las causas y de los actores responsables.

El LUM no tiene como Misión construir burocráticamente una “historia oficial” de lo ocurrido. Nada más lejos de su Mandato.

Como señala Elizabeth Jelin, una de las principales especialistas académicas internacionales en la recuperación de la Memoria y Comisiones de la Verdad, “Pensar que va a haber una interpretación del pasado y que todo el mundo va a estar de acuerdo, sería lo más totalitario que uno podría imaginar. Solo en el totalitarismo…no se admite disidencias, que nadie piense distinto”.

Jelín es muy enfática. El nuevo peligro que enfrentan nuestras sociedades es la construcción de un Relato autoritario que quiera convertirse en verdad única: “Si estamos en contra de los autoritarismos y queremos sociedades en las que haya expresión de distintas voces, el límite es el discurso que mata”.

Una revisión rápida de la trayectoria de los trabajos del LUM, lamentablemente revelan una cuidadosa urdiembre hacia una concepción ideológica, para dar un sentido sesgado a la interpretación por la violencia vivida. Se busca manipular la subjetividad social para direccionar la interpretación del pasado en un solo sentido político. La memoria que trabaja el LUM tiene silencios deliberados, y eso -desde una perspectiva de Derechos- es inaceptable.

Y ese es el peligro. Que el LUM busque construir un solo Relato, un discurso que mate parte de la memoria de nuestro país. El Gran Hermano.

¿Qué hacer?

Desde la comunidad política, desde la comunidad académica, desde la sociedad civil organizada, desde la comunidad de DDHH, desde la ciudadanía democrática, pedir y vigilar que el LUM cumpla con su mandato: Promover la reflexión y comprensión sobre el periodo de violencia y sus consecuencias en la sociedad… impulsar el aprendizaje y reflexión sobre la historia y las memorias (en plural, señores del LUM, Memorias); desarrollar la reflexión y el diálogo que fomente valores y capacidades, orientadas a fortalecer una cultura de paz; construir memorias y saberes; reconocer las afectaciones generadas por la violencia y coordinar con las víctimas actividades que afirmen su dignidad, ciudadanía y derechos

El LUM debe cambiar y volverse un espacio democrático de las memorias de todos los peruanos.

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