Punto de Encuentro

El Perú “de papel”

Insiste la izquierda radical Perulibrista - populistas silvestres cómo anotaría el politólogo Carlos Meléndez- y sus aliados de turno con la necesidad de una convocatoria a la Asamblea Constituyente.

Ya no es el proletariado el que cambia la opresiva sociedad capitalista, es la constitución el instrumento revolucionario para transformar la realidad. Suponiendo, claro está, que el papel cambie la realidad. 

Y es que Cerrón y Castillo, claramente entendieron que la ideología va por atrás, y que solo sirve para justificar actos consumados. Lo que Marx no les dio, se los entregó en forma de breve manual de instrucción, los servicios de inteligencia cubanos del fallecido barbudo Fidel Castro: la única forma de realizar la revolución es con mano dura (centralismo democrático lo llamaba Lenin). No son los oligopolios o la falta de un Estado empresario lo que los alienta, es únicamente concentrar y mantener el poder. 

Hugo Chávez, el inefable comandante Chávez, les mostró el camino tropical hacia la “Patria Grande”: no se trata de cambiar la realidad, sino de llegar al poder y mantenerse. Esa es la miseria moral del socialismo del siglo XXI. Miseria que destruye pueblos y condena a millones al destierro forzoso. Nada importa más que aferrarse indefinidamente al poder. Por ello, se hace imprescindible hacer un texto constitucional a la medida que permita afianzar a la oligarquía partidaria y el poder del caudillo.

Esas son las oscuras y reales intenciones del tándem Castillo-Cerrón, una entidad monstruosa de dos cabeza con sendos sombreros: primero, echar la culpa a la Constitución por su incapacidad para gobernar (quedan dudas si esta mediocridad es real o intencionada: “agudizar las contradicciones, camaradas, para que todo arda”); segundo, reagrupar a sus aliados en las regiones a la luz de las próximas elecciones regionales y municipales; tercero, polarizar a las fuerzas políticas del país, dándoles “el caramelo” de la constituyente, para no atender las justas demandas sociales que la población exige.

Parece que Castillo y Cerrón se alimeñaron y no perciben que la población hoy pide a la clase política estar a la altura de las circunstancias, solicitando que se pongan en acción programas que ayuden solucionar sus problemas reales (inflación, seguridad ciudadana, producción agrícola, apoyo a sus pequeños comercios, salud, escuelas conectadas, promoción de la inversión privada y pública con un enfoque productivo, etc.) y no aquellos que provienen del Perú de papel que se encuentra en la constitución. 

Ya habrá momento para discutir sobre si una Asamblea es o no necesaria, pero ese momento no es ni hoy ni mañana.

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