Nuevas ideas, para nuevos tiempos

9 Septiembre, 2021

Aleixis Payba

No es extraño para nadie, que hoy vivimos en una mayor era informativa. La ciencia y la tecnología han revolucionado el pensamiento de millones de personas, algunos investigadores incluso hablan de una nueva etapa. La información democratizada en su mayoría, permite que las nuevas generaciones accedan a nuevas fuentes científicas, sociales y económicas que les permiten contrarrestar su realidad, analizar, criticarla y en mucho de los casos ofrecer alternativas de solución.  

El siglo XX a pesar de ser el tiempo de las grandes conquistas sociales, no se superó el divorcio que existían entre distintas sociedades. Con la globalización económica y comunicacional algunas se han superado, pero otros siguen perennes. El caso del Perú es ejemplo, somos una sociedad fragmentada, que confía poco en su sistema político e institucional. No se exagera esa desconfianza, si vemos a diario actos inmorales de nuestros representantes, la corrupción, el rufianismo, la viveza y la improvisación pareciera que gobiernan el país y lo que es peor, la ciudadana parece haberlo aceptado como una situación cotidiana de la vida.

EL siglo XXI abrió inmensidad de posibilidades que deben construirse en conjunto, así como la ciencia construye conocimiento a diario y luego ella misma se refuta. Ahí los jóvenes son la materia prima, son la esperanza y perspectiva para entablar una sociedad más justa y preparada para asumir retos, todo ello con una educación de calidad y humana, donde el carácter altruista supere al individualismo materialista que consume a muchos jóvenes.

La desconfianza institucional de la ciudadanía solo será superada con mayor firmeza ética y con nuevas ideas, quienes están libres de rencores y tiene la energía de conquistar nuevos espacios; son los jóvenes. Los cargos públicos deben ejercerse con humildad, la función pública no debe utilizarse para los compadrazgos o para los amigos, deben ser ejemplo de meritocracia profesional, el rechazo a los beneficios y a lo exorbitante debe ser la bandera de las nuevas generaciones. Con eficiencia se recuperará la confianza en la política.

Nuestro país no necesita ser refundado, lo que requiere es ser entendido, con su diversidad multicultural y mestiza. No entablarnos en odios absurdos que lo único que generan es desunión. El peruanismo del bicentenario debe ser empujado y sostenido para la juventud del bicentenario, esa que debe aprender de la del centenario, que no se necesita de un conjunto de maestro o guías, sino solo el amor y respeto por el prójimo

Nuevas instituciones, con eficiencia y ciencia para un siglo destinado a ser el de la juventud. Sin embargo, al referirme a joven, no solo hago referencia a la edad o al aspecto físico, sino a la constante actualización del conocimiento. Lo que sentenció Allende en el auditorio de la UNAM: “hay jóvenes viejos y viejos jóvenes”. Antes de pensar en uno mismo, se tiene que entender que hay miles de personas viviendo en pobreza, niños que no van a la escuela, pueblos jóvenes sin los servicios básicos. Si no se piensa en ello primero, el término juventud no tiene sentido.

No temamos al cambio, el respeto a la ley, la confianza en la política, el carácter altruista y las políticas verdes si pueden ir de la mano. Al fin de todo, se puede ser feliz en política, solo es necesario vivir siempre con la verdad. NUEVAS IDEAS, PARA NUEVO TIEMPOS.

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