Los caviares vienen haciéndole el juego a la izquierda subversiva, tratando de desestabilizar el gobierno constitucionalmente legítimo, denunciando una supuesta “represión” de la PNP y las FFAA en contra de las supuestas protestas “pacificas” que legítimamente piden nuevas elecciones y una Asamblea constituyente.
Así vemos a personajes de la caviarada nacional como Singrid Bazan, Ruth Luque o Veronika Mendoza atacar a nuestra democracia, al igual que la izquierda de Cerron, Bermejo o Bellido, acusando a nuestras Fuerzas del orden de violar los DDHH, mientras guardan silencio ante los actos terroristas que asolan nuestra Patria.
No se quedan atrás los organismos caviares como APRODEH; o medios de comunicación como “wayka” y “dilo fuerte”. El objetivo es claro, criminalizar a las Fuerzas del orden, deslegitimar el gobierno constitucionalmente legítimo, adelanto de elecciones y convocar a una Asamblea constituyente.
Como vemos existe una sintonía y/o afinidad con el mensaje de la izquierda marxista, mariateguista y maoísta, llámese hoy Movadef, Conare Sutep o Perú Libre. Sin embargo, esto no debe de sorprendernos, en tanto, los caviares son herederos ideológicos de la Vanguardia Revolucionaria (VR), movimiento marxista de los años 60 que propugnaba el terrorismo como una opción viable y válida para asaltar el poder.
Esta organización tuvo como ejemplo a seguir la Revolución cubana, las exitosas revoluciones campesinas de China y Vietnan, y las experiencias revolucionarias del MIR y ELN. Es así que la instrumentalización del campesino jugaría un rol muy importante dentro la VR, en tanto, la lucha por la tierra seria el medio para tomar el poder.
Es así que con la consigna “tierra y poder”, la VR se acercaría a movimientos subversivos como Sendero Luminoso, en tanto, compartían la idea de que el campesino cumpliría un rol esencial en la “guerra popular”. Esta afinidad llevo a que importantes cuadros de la VR se unieran a SL en su lucha terrorista. Este fue el caso de Julio César Mezzich Eyzaguirre, conspicuo militante de la VR, quien en la década de los 80 llego a ser el jefe militar y considerado el número 3 de SL.
A finales de los 70 la VR se disolvió, pero sus militantes seguirían haciendo política, esta vez en la cultura. Es así que otrora entusiastas subversivos se dedicaron a enseñar en las aulas universitarias, lo que les permitió adoctrinar a cientos de jóvenes universitarios. Precisamente fueron en estas aulas universitarias que se forjaría la izquierda caviar.
Otros se dedicarían a la justicia, es así que mediante el montaje de organismos defensores de los DDHH, lograron instrumentalizar estos derechos con la finalidad de defender y liberar terroristas; y, ajusticiar a cientos de militares que lucharon contra el terrorismo
La inestabilidad política permitió que los otrora enemigos de la democracia, dirijan las políticas de justicia de la Nación desde el año 2001, situación que llevo a indultar a cientos de terroristas. Así, hoy vemos a los caviares, como sus antecesores de la VR, defender y coincidir con la izquierda subversiva, en el animus de dinamitar el Estado, no hay duda que lo llevan en el ADN.