En el marketing de productos y servicios, se presentan oportunidades de mercado cuando existen necesidades insatisfechas o surgen problemas entre los consumidores finales que requieren ser resueltos. En el marketing político ocurre lo mismo, y muchas veces las necesidades y los problemas se dan de manera coyuntural, y en un contexto específico / temporal.
Como ejemplo de coyuntura, durante la presidencia de Alberto Fernández, el principal problema de la Argentina era económico, y por eso a fines del 2022 los argentinos eligieron a un economista como Milei para resolver sus problemas de alta inflación, devaluación del Peso y disminución de su capacidad adquisitiva. En el Perú, el principal problema (según encuestas recientes de Ipsos y Datum) es la inseguridad ciudadana a nivel nacional, especialmente aquella relacionada a la extorsión que incluye a grandes empresarios, humildes emprendedores, transportistas, artistas, mototaxistas y otros, y muchos de ellos conforman el 70% de la Población Económicamente Activa (PEA) como parte del Sector Informal.
Al no existir partidos políticos sólidos como los hubo en los 80’s y parte de los 90’s, e inicios de la década del 2,000; los electores peruanos se convirtieron en votantes muy “desideologizados” y sin afinidad partidaria, consecuentemente, se volvieron pragmáticos y exigentes con la resolución de sus problemas concretos y cotidianos.
La oportunidad de mercado respecto al gran problema de la inseguridad no solo es coyuntural, es estructural, y resolverlo (especialmente la extorsión) integralmente, tomará más de 5 años de un período presidencial. El candidato que capte esta oportunidad de mercado y logre capitalizarla, enfocando su mensaje en resolver este único problema, se posicionará como el Bukele peruano y tendrá mayores posibilidades para ganar la Presidencia de la República en el 2026.