Punto de Encuentro

Ganadería y desarrollo: un llamado urgente a la acción del Estado

En el Perú, el potencial agropecuario es inmenso, pero su aprovechamiento es aún limitado. Prueba de ello es la situación actual de la ganadería. Según información oficial del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego, nuestro país cuenta con una producción de apenas 110,000 cabezas de ganado vacuno de carne por mes y cerca de un millón de vacas lecheras. Estas cifras, en un país con vastas zonas altoandinas, una gran biodiversidad y una población de más de 33 millones de habitantes, resultan alarmantemente bajas.

La carne y la leche no son solo productos agrícolas: son pilares fundamentales para garantizar la seguridad alimentaria y combatir la malnutrición que aún azota muchas regiones del país. No podemos seguir postergando las decisiones necesarias para fortalecer este sector. Es urgente y necesario que el Estado, en todos sus niveles, tome acciones concretas para impulsar el mejoramiento genético del ganado, difundir tecnologías como la inseminación artificial y garantizar que los beneficios lleguen verdaderamente al pequeño ganadero.

Regiones como Huánuco, Cajamarca y Puno destacan en la producción de carne; Cajamarca, Arequipa y Lima lideran en producción lechera. Pero estos esfuerzos regionales son insuficientes si no se articulan con una política nacional robusta y descentralizada. ¿De qué sirve tener regiones productivas si no existen cadenas de valor completas que permitan aprovechar esa producción en beneficio de los productores y del país?

El Estado debe asumir el importante reto de cerrar un círculo virtuoso; más y mejor producción ganadera, acompañada de mejoramiento genético, mejora de pastos y forrajes, industrialización de la leche a nivel local y modernización de los centros de beneficio o camales.

No basta con buenos diagnósticos o con promesas de campaña. Los pequeños ganaderos siguen esperando una verdadera intervención estatal que no se diluya en la burocracia ni se limite a programas aislados.

Además, se requiere una política seria de articulación público-privada que permita transformar la leche en derivados con valor agregado, generando empleo local y reduciendo la dependencia de importaciones. No podemos seguir desperdiciando un recurso valioso mientras se importa leche en polvo del extranjero.

La ganadería es un espejo del abandono estructural que ha sufrido el campo peruano. Si realmente queremos construir un país más justo, con oportunidades para todos, es momento de mirar hacia el agro con decisión política y voluntad de cambio.

El desarrollo del Perú comienza en sus campos. No lo olvidemos.

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