Punto de Encuentro

El voto de la desconfianza

Aprobación del 7º Gabinete de Ollanta resultó un gran fiasco.

Y una vez más, asistimos al séptimo esperpéntico “Voto de Confianza” solicitado por un Gabinete del Presidente Ollanta Humala. Y resulta divertido, por decirlo en términos especialmente diplomáticos, observar la cantidad de trampas, fingimientos y engaños que se desarrollaron en las casi 14 horas de debate. El Gobierno de la “honestidad” prometido por los Nacionalistas brilla por su ausencia… Ollanta ahora más que nunca, sigue en caída libre, lo que nos perjudica a todos como peruanos embarcados en esta suerte de “barco fantasma” de Gobierno Nacional, que florea con falsas cifras y verborrea, lo que es incapaz de construir con auténtica entrega, trabajo y esfuerzo.

El primer gran truco surgió de Cateriano y su equipo. El documento presentado, estaba redactado de forma tal que la aprobación del Gabinete (“voto de confianza”) implicaba al mismo tiempo, una autorización para prácticamente “cerrar el Congreso de la República” ya que se exigían “facultades legislativas especiales” para Cateriano en materia económica, administrativa, social, de seguridad y de “proyectos de inversión” (“como práctica anticorrupción”).

Si bien Mauricio Mulder y Martha Chávez quisieron denunciar desde el comienzo la taimada y tramposa redacción inicial del documento, no se les permitió exponer sus objeciones hasta entrada las ocho de la noche (la Presidente del Congreso había pactado con los portavoces que la sesión terminaría indefectiblemente a las 21 hs., de forma que era limitar in extremis el tiempo a las objeciones). Exactamente se les otorgó la palabra después que el congresista nacionalista Santiago Gastañadui, hiciera hincapié en que todos debían dar por bueno y aprobar con su voto, ambas cosas al mismo tiempo : nuevo Gabinete y cierre informal del Congreso de la República mediante concesión de enormes facultades legislativas a Cateriano. De esta forma, Cateriano, que siempre fungió de constitucionalista y demócrata, se hubiera convertido en una especie de “dictador” en términos de la Grecia Clásica.

Los apristas, que hasta entonces habían anunciado su apoyo al nuevo Gabinete, captaron la traición. Hasta la guapa Luciana León, habló desencajada, claramente afeada por la jugarreta. El griterío fue tal, que se tuvo que suspender la sesión 15 minutos.

Después, en la reanudación, la presidencia (segunda jugarreta), procedió a precipitar el cierre del Debate con las palabras del Premier y cada Ministro. A los congresistas “protestones” se les otorgaba, un máximo de dos minutos. Así, los fujimoristas que debían haber dispuesto por su importancia en la cámara, de unos 80 minutos de intervenciones, no alcanzaron más de 20. Los Ministros parecían en campaña electoral: puras promesas inconcretas (como siempre en la Administración Humala).

Cateriano apaciguó a todo el mundo, al dejar en claro que solicitaría en sesiones aparte, las concesiones de las facultades extraordinarias, con las cuales, el Ejecutivo lo controlaría prácticamente TODO. Para un Gobierno débil e incapaz, que ha demostrado ya 6 veces antes, su pésima performance en materia de gestión, suena al enésimo error, darle tamaña oportunidad. Más si tenemos en cuenta, que

durante los cuatro años de gobierno de Ollanta Humala se han aprobado tres delegaciones de facultades legislativas plenas (2011, 2012 y julio de 2013) para que el Gobierno legislara en materia de minería informal, sector interior, defensa nacional, aduanas, salud y reactivación de la economía. Y con dichas facultades Ollanta ha aprobado 77 Decretos Ejecutivos cuyos resultados nunca se han hecho públicos, para evitar reconocer su soberano fracaso.

 

Especialmente delicado, resulta el tema de la “declaración formal de Guerra” a los Gobiernos Regionales por parte de Cateriano. En palabras del propio nuevo Premier, toda la corrupción reside exclusivamente en los Gobiernos Regionales:

 

“Es notorio que la mayoría de casos de corrupción o malos manejos de la cosa pública se han registrado, en años recientes, en las regiones” declaró Cateriano, anunciando que piensa adjudicar él, a dedo, prescindiendo de las Regiones, las obras regionales para que no se paralicen.

 

El Gobierno de Ollanta, ejerciendo de una extraña impunidad, nos viene “vendiendo gato por liebre” desde el comienzo. Prácticas tan corruptas, como adjudicar el Metro Línea 2 de Lima a 6.500 Mill/USD -cuando no debería exceder de la tercera parte de ese costo-; o el satélite francés a 4 veces su valor (adjudicación en la que participó Cateriano como Ministro de Defensa de Humala), no los convierten en administradores probos, dignos de toda confianza. Al contrario, es el Gobierno de Humala el que ha adjudicado en sus cuatro años de mandato, las 9 grandes obras adjudicadas por este Gobierno, a los mismos grupos constructores (que se lo pregunten a Odebrecht, Graña y Montero y sus diversos aliados). De forma que Ollanta y Asociados ha arrasado con todo: carreteras, gasoductos, metro, etc., etc… Parece que no hay en el mundo, nada que no sepan hacer mejor que todas las restantes grandes constructoras internacionales. Mientras que en Chile o Colombia ganan corporaciones como la alemana Hoestch o la francesa Buygues, por sólo citar dos grandes ejemplos de constructoras con tecnología avanzada, acá vivimos el imperio de los brasileños (que como queda claro con la reciente quiebra de OAS y Camargo Correa en Brasil por casos de corrupción), no son opciones del todo “santas”.

Finalmente, Ollanta es el que apoyó a capa y espada a los Gobiernos Regionales que ahora tacha de corruptos. Contraloría les aprobaba sus tejemanejes y él aplaudía. Por ejemplo, el exGobierno de Ancash, al que dio la espalda. El Gobierno Nacional ya había controlado indirectamente la adjudicación de Obras en tiempos de Álvarez, al que alababa insistentemente cuando eran socios y proclives. Pero algo rompió dicha alianza (¿perspectivas presidenciales de Álvarez?), como nos vienen demostrando desde el Programa de TV Cuarto Poder y otros medios de comunicación. Las continuas revelaciones mediáticas involucran al nacionalista Otárola como intermediario y tesorero del nacionalismo. Recientemente, cuando Otárola fue Ministro de Justicia, él personalmente anunció su deseo de controlar mediante “Comisiones de Emergencia”, todas las obras públicas de la Región Ancash. Ahora parece que será Cateriano el nuevo tesorero del nacionalismo, intentando controlar todas las obras de todas las Regiones. ¿Pondremos al zorro a cuidar de las gallinas? Pecaríamos de incautos, incluso, de antipatrióticos. Que financien su campaña de otra manera. Las regiones no son un botín. Y el Perú, no está rematándose, aunque este Gobierno en retirada,  lo intente poner todo, urgentemente en venta, con la excusa de una recuperación económica que nunca consiguieron alcanzar.

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