Punto de Encuentro

Nace la doctrina Donroe

El puño geopolítico de Estados Unidos en el siglo XXI

"América Primero" convertido en Doctrina de Estado

Joseph Abraham Villacorta Olano, MD

En el siglo XIX, la Doctrina Monroe fue un puño sobre la mesa: “América para los Americanos”. Era un aviso inequívoco a las potencias europeas: no crucen esta línea.

Hoy, en pleno siglo XXI, en medio del desorden global, la erosión económica y el avance agresivo de agendas supranacionales, emerge con fuerza una reinterpretación moderna de aquel espíritu: la Doctrina DONROE, inspirada en la visión firme, nacionalista y frontal de Donald Trump.

DONROE no es diplomacia blanda. Es realpolitik sin maquillaje. Proclama que Estados Unidos no existe para sostener el peso del mundo, sino para defender primero a su pueblo, su territorio, su industria y su identidad nacional. Así como Monroe frenó la intromisión imperial europea, DONROE fija límites claros al globalismo, a la burocracia internacional, al intervencionismo ideológico y a cualquier fuerza que pretenda subordinar la soberanía estadounidense a intereses externos.

La doctrina se apoya en tres mandamientos estratégicos:

1. América Primero… y sin disculpas: el interés nacional no se negocia, se impone. Las alianzas son válidas sólo cuando fortalecen a Estados Unidos. Todo acuerdo que debilite la economía, destruya empleos, abra la puerta al crimen o ponga en riesgo la seguridad nacional, es inaceptable.

2. Seguridad total del territorio nacional: la frontera no es una línea imaginaria: es un muro político, jurídico y moral. Defenderla significa proteger la cultura, la economía, la paz interna y la vida de millones de ciudadanos. Sin fronteras, no hay nación.

3. Poder económico y militar en el centro del tablero: DONROE entiende que la hegemonía no se mantiene con discursos vacíos, sino con industria fuerte, autosuficiencia energética, control tecnológico y capacidad disuasiva real. Estados Unidos no pide permiso para liderar: lidera porque puede y porque debe.

El mensaje es claro y contundente: la soberanía no se comparte. La seguridad no se negocia. La grandeza no se delega.

Si la Doctrina Monroe levantó un muro contra los imperios coloniales, la Doctrina DONROE levanta un muro ideológico y estratégico contra el avance del globalismo, la dilución identitaria y la pérdida de control nacional. Reafirma el derecho —y el deber— de Estados Unidos a decidir su destino sin tutelajes externos.

En síntesis, DONROE es la reafirmación muscular, patriótica y estratégica del principio de “América Primero”. Es el regreso a una verdad simple y poderosa:

una nación es fuerte cuando se defiende a sí misma… y peligrosa cuando deja que otros decidan por ella.

DONROE

El Renacimiento del Poder Duro Estadounidense

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