Por: David Auris Villegas
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Aunque en las últimas décadas se ha reducido la brecha entre hombres y mujeres en el Perú gracias a diversos avances culturales, la desigualdad aún persiste. Según el informe “Perú: Brechas de Género 2024: Avances hacia la igualdad de mujeres y hombres” del Instituto Nacional de Estadística e Informática, (INEI), una de las manifestaciones más evidentes es la brecha salarial, ya que, en promedio, los hombres perciben más de cuatrocientos soles mensuales adicionales en comparación con las mujeres.
Querido lector, puede parecer una forma extraña de iniciar un artículo con datos fríos y esperanzadores en homenaje al Día Internacional de la Mujer; sin embargo, es necesario reconocer la realidad, por dura que sea. Solo así podremos enfrentarla de manera cooperativa, impulsando políticas públicas y leyes de equidad, y fortaleciendo la herramienta más poderosa para el cambio social: la educación orientada a la igualdad de género.
Este Día Internacional de la Mujer, las redes sociales se abruman de felicitaciones para las mujeres del mundo; sin embargo, la realidad revela problemas graves. Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática, en 2025 se registraron más de 176 000 casos de violencia contra la mujer. Además, también nos informa que el 52 % de las mujeres han declarado haber sufrido violencia física o psicológica.
Asimismo, existen problemas a nivel global. Como sostuve en un artículo anterior, el mundo necesita cooperación y liderazgo compartido entre hombres y mujeres. Sin embargo, en países como Irán, Afganistán y otros países, aún se restringen las libertades los derechos de las mujeres, situación denunciada por organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch.
Entonces nos queda por delante una gran batalla cultural por la equidad a nivel global y no de manera aislada. Desde la educación, y en coordinación con la UNESCO, debemos impulsar una verdadera igualdad. Solo así tendremos el derecho de celebrar plenamente el Día Internacional de la Mujer, porque mientras una mujer sufra violencia a causa de un hombre, el mundo no puede considerarse realmente feliz.
Para finalizar, no nos limitemos a celebrar el Día Internacional de la Mujer con fiestas y parabienes; asumámoslo también como un punto de quiebre para transformar nuestros paradigmas. Desterremos la lógica del opresor y avancemos hacia el paradigma de la equidad por un auténtico amor hacia el prójimo.
© David Auris Villegas. Ha publicado: Hacia una educación del buen vivir y Cómo redactar y publicar artículos científicos. Edita y divulga la revista AURIS.