Punto de Encuentro

Las Instituciones de Bienestar de los Niños en Japón

7 Junio, 2015

Momo Osawa

Desde Zushi, Japón
Traducido por Eric Koechlin

Durante los últimos veranos, he tenido el privilegio de trabajar con una organización sin fines de lucro en Japón llamada Mirai no Mori; un programa diseñado para capacitar a los jóvenes japoneses de orfanatos e instituciones de asistencia social mediante la educación al aire libre. A través del trabajo con Mirai no Mori, he estado expuesta al mundo de las instituciones de bienestar de los niños en Japón, y todas las dificultades de la realidad que los rodea.

Las instituciones de bienestar de los niños en Japón son para niños de 1 a 18 años cuyos padres son incapaces de apoyarlos y criarlos. Actualmente cerca de 30.000 niños viven en unas 600 instituciones en todo Japón. Desafortunadamente las casas de adopción o foster homes prácticamente no existente en Japón debido a una serie de factores culturales y legales, así que una vez un niño que entra en una institución de bienestar es casi con seguridad que viva allí hasta que cumpla 18 años.

La mayoría de los niños que entran en estas instituciones de bienestar es debido al abuso, incluyendo negligencia o abandono. Las instituciones de bienestar de los niños se esfuerzan por ofrecer a estos niños un lugar seguro para vivir, así como apoyo para vivir una vida independiente después de cumplir los 18 años, cuando ya no reciben ningún tipo de apoyo por parte del gobierno.

A pesar de estos esfuerzos por parte de las instituciones de asistencia social, todavía queda mucho por mejorar. Daño emocional y psicológico, la falta de modelos de orientación y de rol de los padres, la zaga en lo académico, y las redes de apoyo inadecuados, ya que entran en la edad adulta, son sólo algunos de los retos difíciles que estos niños enfrentan en el día a día.

Además, estos niños que están a punto de entrar en la edad adulta deben enfrentar una realidad aún más marcada después de salir de las instituciones de asistencia social. Los resultados más comunes son: la falta de vivienda, el desempleo o empleos sin salida como parte de los 'trabajadores pobres', el empleo desproporcionado de la industria del sexo, alta tasa de divorcios, y finalmente, la colocación de sus propios hijos en instituciones de asistencia social.

En el trabajo con estos niños, he experimentado de primera mano los desafíos que enfrentan. Algunos niños tienen muy baja confianza y autoestima, y una fuerte desconfianza hacia nuevas personas que conocen. A muchos niños les toma más tiempo adecuarse a nuevos campistas que se reúnen en el programa Mirai no Mori, así como al personal. Pero cuando finalmente se abren, puedo ver todo el potencial que estos niños tienen.

Estoy muy emocionada de que programas como Mirai no Mori van más allá de proveer las necesidades básicas de los niños en el sistema de bienestar mediante la potenciación de ellos a través de aumentar la confianza de los niños, así como enseñarles habilidades prácticas.

  


 

 

Children’s Welfare Institutions in Japan

For the past few summers, I’ve had the privilege of working with a non-profit organization in Japan called Mirai no Mori, a program designed to empower Japanese youth from orphanages and welfare institutions through outdoor education. Through working with Mirai no Mori, I’ve been exposed to the world of children’s welfare institutions in Japan, and the number of difficult reality of the issues surrounding them.

Children’s welfare institutions in Japan are for children aged 1 through 18 whose parents are either incapable or unable to support  and nourish them. Currently almost 30,000 children live in about 600 institutions across Japan. Unfortunately adoption or foster home placement is virtually non-existent in Japan due to a number of cultural and legal factors, so once a child that enters a welfare institution they are almost certainly there to stay until they turn 18.  

The majority of children enter these welfare institutions because of abuse, including neglect or abandonment. The children’s welfare institutions strive to provide these children with a safe place to live as well as support to live independent lives after they turn 18, when they are no longer receive any sort of support from the government.

Despite these efforts by the welfare institutions, there is still much room for improvement.  Emotional and psychological damage, lack of parental guidance and role models, lag in academics, and inadequate support networks as they enter adulthood are just some of the difficult challenges these children face on a day-to-day basis.

Furthermore, these children that about to enter adulthood must face an even starker reality after they leave the welfare institutions. Common outcomes include: homelessness, unemployment or dead end jobs as part of the ‘working poor’, disproportionate employment in the sex industry, high divorce rate, and finally, placement of their on children into welfare institutions.

Working with these kids, I’ve experienced first hand the challenges they face.  Some kids have extremely low self-confidence and self-respect, and a strong distrust of new people they meet.  Many of the kids take a longer time opening up to new campers they meet at the Mirai no Mori program, as well as the staff. But when they finally do open up, I can see all the potential these kids have.

I am excited that programs like Mirai no Mori are going beyond providing the basic needs for children in the welfare system by empowering them through boosting the children’s confidence as well as teaching them practical skills.

 

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