El concepto de los roles de los integrantes en la familia entre el hombre - productivo y la mujer - reproductivo se debe a diferenciación del sexo, como lo que hoy se conoce como desigualdad de género.
En América Latina, la mayoría de países en los cuales aún persiste el machismo en la sociedad, en la cultura como en los ordenamientos jurídicos, ha contribuido con la construcción social, cultural e histórica del término desigualdad de género. Considerada como la valoración de la capacidad o aptitud entre el hombre y la mujer ante ciertas actividades físicas o puestos laborales, que hoy en día dicha relación “hombre poder hacia la mujer” se ha venido dilatando. Debido a que el concepto del matrimonio ha cambiado conforme a la demanda de la sociedad por lo que también los roles que generan desigualdades entre los miembros de la familia han cambiado por motivos económicos, académicos y normativos.
Desde los años ochenta hasta la actualidad, el aumento de hogares con jefatura femenina ante la ausencia de un adulto hombre mayor por motivos de divorcios, viudez, embarazo adolescente, etc., el Estado se ha visto en la obligación de implementar de políticas públicas destinadas a mejorar el acceso y condiciones en el mercado laboral para las mujeres permitiendo así su independencia económica y profesional.
Es así, que la desigualdad al interior de las familias como tema reciente de estudio, se interrelaciona con los niveles de pobreza, acceso a la salud, nivel de educación y las mismas situaciones de necesidad conllevan a los integrantes a la redesignación de las responsabilidades, como el caso de los ingresos que no solo es de los padres, sino de los hijos que se ven en la obligación de trabajar para contribuir con el hogar.
Es importante para la elaboración de las políticas públicas dirigidas a la familia tener en cuenta el tratamiento jurídico del trabajo doméstico que no es remunerado y son realizados en su mayoría por mujeres, que después de su jornada laboral llegan a casa para seguir trabajando en el cuidado de los hijos y del propio esposo. No solo basta la implementación de normativa destinada a establecer mecanismo de reasignación de las responsabilidades, sino la toma de conciencia de la sociedad y dejar atrás aquellas mentalidades que dicen creer que esa labor debe ser realiza por la mujer solo por su condición