Punto de Encuentro

La población dispersa

De un tiempo a esta parte hemos venido a constatar que los políticos no hablan bien. Y no me refiero a su dominio de la gramática y sintaxis española, sino a los constantes exabruptos verbales que comenten. Los cuales no significaría ningún problema sino fuera porque el mensaje principal queda relegado a un segundo plano por el titular. Allí están como muestra los “ciudadanos de primera categoría” de Alan, el “matamos menos” de Trelles o el más reciente “lavado vaginal” de Luciana.

Lo mismo le ha ocurrido a Lourdes Coll, candidata al congreso por Peruano Por el Kambio, cuando revolvió el cotarro local al declarar como propuesta de campaña la reubicación de población que viva a más de 3500 m.s.n.m. con el fin de eliminar la pobreza.

Como era predecible, la corrección política que inunda los medio inmediatamente la convirtió en la comidilla de las redes sociales. Y, como era predecible también, al final de esta carnicería virtual solo nos quedamos con el titular; una anécdota más de la campaña 2016.

Lo más lamentable de todo, es que la candidata claudicó rápidamente ante la presión mediática borrando todos los links y posteos que hizo para sustentar su propuesta. Está actitud intolerante de las redes solo está consiguiendo hacer de las elecciones una repetición monocorde de los lugares comunes de siempre, llena de propuestas inocuas.

Debemos dejarlo claro, la dispersión de la población es un problema en el Perú al que debemos prestar atención y proponer salidas para su solución. Según datos del INEI más del 63% de centros poblados del país tienen en promedio 11 habitantes, separando cada centro poblado por kilómetros de distancia, a través de una geografía agreste, diversa y muchas veces hostil.

Conectar pueblos en el Perú supone un reto para la creatividad y perseverancia de la ingeniería. Atravesar la cordillera, pasar por barrancos y quebradas, navegar por ríos y lagos, sobrevolar la Amazonía, en altura o en costa, con el frío de Ticlio o el calor de Iquitos, en camioneta o en burro, por trocha o a campo traviesa.

No es sorprendente entonces que los servicios del Estado y del mercado como agua, electricidad, educación, justicia o seguridad no lleguen a muchos ciudadanos peruanos.

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