Hace algunos días, el periodista Enrique Pasquel y El Comercio han señalado que PPK no debe pelearse con los fujimoristas porque son futuros aliados, y tampoco debe buscar una coalición con la izquierda porque eso alejará a sus votantes de la primera vuelta. A diferencia de lo antes señalado, creo que si PPK desea ganar la presidencia debe caminar en un sentido contrario al propuesto por Pasquel y El Comercio.
PPK sabe que en la segunda vuelta el candidato que se impone es aquel que explota de mejor manera los flancos débiles de su oponente. En esa línea, PPK debe tener presente que la gran debilidad de Fujimori es su alto porcentaje de antivoto. Es decir, PPK no debe olvidar que el “partido antifujimorista” es tan fuerte como Fuerza Popular. No es casualidad, por ejemplo, que el antivoto de Fujimori haya pasado de 34% en enero a 50% en abril.
Si ello es así, ¿qué debería hacer PPK para ganar? Lo primero que debería hacer PPK es consolidar una gran coalición democrática cuyo eje central sea el antifujimorismo. Y para ello, debe buscar el apoyo de figuras que representen a los más diversos sectores políticos, y que aprovechando su credibilidad (de la derecha a la izquierda) le recuerden al país en todos los espacios y medios lo que fue el fujimorismo: violación de derechos humanos, corrupción, autoritarismo, populismo, clientelismo, y un largo etcétera.
Además, PPK debe tenderle la mano y enviarle señales claras a las instituciones intermedias de la sociedad civil: sindicatos, gremios, colectivos juveniles, ONG´s, para que en esta segunda vuelta se sumen a esta coalición antifujimorista con el objetivo de evitar que el proceso de democratización iniciado en 2001, luego de la caída de la dictadura fujimorista, no se frustre o sufra un severo retroceso. En este escenario, colectivos como “No a Keiko” y otros similares jugarán un rol fundamental, sobre todo en las redes sociales y la calle.
En política, es más importante saber identificar a los enemigos que a los amigos. Por ello, PPK debe saber que el regreso del fujimorismo al poder representa para casi un 35% del electorado algo así como el apocalipsis político. Ese es el sector que jamás votará por Fujimori en la segunda vuelta, y que por tanto, debe convertirse en su principal aliado. ¿Quiénes forman parte de ese 35%? Justamente ese sector de izquierda progresista y/o centrista (también liberales democráticos) para quienes el respeto por los derechos humanos, las instituciones democráticas y la lucha anticorrupción constituyen principios que se deben defender por encima de cualquier cálculo. ¿Defender de quién? Evidentemente de ese fujimorismo que durante una década los violó de manera sistemática.
Asimismo, PPK, si desea ganar, debe acercarse al electorado de la macro región sur que en 2011 votó mayoritariamente por Ollanta Humala, y que en la primera vuelta lo hizo por Verónika Mendoza. Este es un electorado que tampoco simpatiza con el fujimorismo, pero que espera que PPK le proponga una agenda política para reducir la desigualdad y combatir la pobreza. En otras palabras, el antifujimorismo de esta región no bastará para asegurar el voto a favor de PPK. Por eso PPK es quien debe tomar la iniciativa en esta segunda vuelta: 1) Enarbolando las banderas del antifujimorismo ético y político; y 2) Planteando propuestas sociales que lo diferencien del conservadurismo populista de Fujimori. Sólo así asegurará el respaldo electoral de la macro región sur. Sólo así llegará a la presidencia.