Después de la Guerra Comercial de Aranceles entre Estados Unidos y China durante el 2025, el Presidente Trump y el gobierno estadounidense, decidieron emprender una guerra contra China, con énfasis en las palancas energética, comercial y económica. Secuencialmente, Estados Unidos comenzó presionando al gobierno panameño para “recuperar” el Canal de Panamá para América (primera fase), retirando a la empresa china que lo administraba. Este fue un golpe muy fuerte contra la política comercial china, respecto a su dominio sobre el transporte marítimo entre el Atlántico y el Pacífico, y su Ruta de la Seda.
Casi en paralelo y durante el mismo 2025, Estados Unidos lanzó un ataque aéreo y puntual contras las instalaciones nucleares de Irán (segunda fase), y con el apoyo de Israel. Así que este ataque aéreo contra Irán, no debemos verlo de manera aislada, sino que debemos enlazarlo como parte de la Geopolítica de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, por recuperar su hegemonía económica, comercial y militar sobre China. Recordemos que el 80% del petróleo que Irán exporta, lo compra China a un precio muy competitivo, del mismo modo que ocurría con el petróleo que Venezuela le vendía a China a menor precio. Y a inicios de enero 2026, Estados Unidos llevó a cabo un ataque selectivo en Venezuela para capturar a Nicolás Maduro y retirarlo del poder (tercera fase), y comenzar a negociar con la nueva Presidenta Delcy Rodríguez, y con mucha presión, los nuevos términos de exploración, explotación y exportación del petróleo venezolano, que será manejado y supervisado por los Estados Unidos. Y es así como China dejó de tener acceso al petróleo venezolano barato, restándole competitividad a la industria china exportadora, que se sustenta en bajos costos de energía y mano de obra.
Y en marzo de este 2026, nuevamente con el apoyo de Israel, los Estados Unidos lanzó un ataque más masivo contra objetivos militares en Irán (cuarta fase), junto con la eliminación selectiva de los principales líderes y mandos políticos, religiosos y militares iraníes. De este modo se consiguió la superioridad estratégica y militar (aérea y naval) sobre Irán, pero buscando alcanzar objetivos económicos y energéticos que perjudiquen a China, y le otorguen una ventaja geopolítica a los Estados Unidos. Con el bloqueo del estrecho de Ormuz, los mayores países perjudicados son Irán (ya no puede exportar su petróleo) y China, que ya no puede comprar el petróleo iraní a un precio más bajo que el precio internacional, obligándola a comprarle petróleo a Rusia a precios más altos (ahora se entiende porque el Presidente Trump levantó las sanciones económicas a la venta del petróleo ruso). Y como objetivo final, lo que se persigue es restarle competitividad a China, a través del dominio de las palancas energética, comercial y económica, para permitirle recuperar su hegemonía geopolítica a los Estados Unidos.