Punto de Encuentro

Yo voto por el Perú

Conciudadanos, votad con entusiasmo y buena fe. A pesar de que muchos no se sientan conformes con los candidatos que llegaron a la etapa final de la carrera electoral, es una responsabilidad cívica elegir bien al próximo gobernante, vayamos al grano y aterricemos. Toda elección debe manifestar un voto consciente. Ni con el hígado, ni con el corazón; ni por antipatía, ni simpatía; ni por fanatismo ni por rencor. Ningún candidato o candidata sabrá quién voto o no voto por él o ella y probablemente menos sepa de la existencia de cada uno. Tu voto tiene que ser por convicción, la máxima conclusión de una anticipada evaluación. Los candidatos actuales "A" Y "B" arrastran consigo elementos en pro y contra, quienes han logrado pasar a una segunda etapa electoral y vienen trabajando durante un periodo de campaña bastante reñido, la cual comprende una tarea difícil de todo equipo partidario y requiere de una alta energía psicológica y física, una coordinación estratégica y  sobre todo un manejo inteligente de los escenarios.

Ahora pues, ya los hemos visto actuar. Si ambos aun no nos convencen, entonces  miremos quienes conforman el soporte que está detrás de ellos. Evaluamos al equipo técnico y político, analicemos las propuestas y la capacidad concertadora para gobernar no sólo para un sector, sino para las grandes mayorías. Hay tareas importantes que cumplir, como volver a reducir nuestras tasas de desnutrición y analfabetismo, mayor seguridad ciudadana con políticas drásticas, regresar al camino del crecimiento, respaldar e impulsar al pequeño y mediano empresario, fomentar el empleo, mejorar la calidad educativa, reforzar las políticas públicas en materia de juventud, aumentar el sueldo al sector público, construir más hospitales, más colegios, más institutos técnicos, más carreteras, reforzar la gestión ambiental para salvaguardar nuestra Amazonía, nuestro Mar de Grau, nuestra biodiversidad, y entre otras prioridades; el reto realmente es grande frente a los resultados débiles que nos deja el gobierno de salida. No hay máquinas del tiempo que modifiquen el pasado, pero si una decisión que puede mejorar el futuro.

El peruano promedio es pesimista y negativo en todos los aspectos, es algo que debemos cambiar, nos pasamos la vida renegando y maldiciendo nuestro pasado, rindiéndole pleitesía a la tragedia, nos encanta el rol de víctimas, nos gusta enfocarnos en lo malo y para ponerle la cereza al pastel, generamos violencia entre peruanos, realmente todo eso nos ayuda a dar un salto cuántico hacia un buen futuro? O nos mantiene enclaustrados en lo negativo, hagamos un análisis crítico que nos lleve a transformar una crisis en una gran oportunidad, como lo han hecho las grandes potencias que aprendieron de las etapas más difíciles que les tocó enfrentar en su historia. Pues empecemos a generar pensamientos  positivos y contagiémonos de optimismo. Nuestro país debe y tiene que salir adelante, porque la tarea no sólo es del gobierno sino de los más de treinta millones de peruanos que día a día hacen patria.

El motor de un país es su gente, estamos llamados a ser buenos colaboradores del gobierno directa o indirectamente, siendo buenos trabajadores, buenos académicos, buenos técnicos, buenos políticos, buenos padres, buenos hijos, buenos ciudadanos. Ahí empieza el cambio, en nuestro entorno, no sólo le echemos la culpa a los grandes, a los dirigentes, a las autoridades a los gobernantes. Ellos ya tienen una gran tarea que cumplir y quienes no actúen correctamente tendrán que ajustarse a la ley. Acudamos a las urnas con esperanza y buen presagio, sigamos siendo protagonistas de nuestra democracia que jamás debe volver a ser interrumpida ni utilizada para favorecer intereses externos. Seamos vigilantes en todo tiempo que los intereses de nuestra patria tienen que estar por encima de todo subrepticio.

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