Las fichas comienzan a moverse para los próximos cinco años de gobierno y PPK ha iniciado los diálogos con el actual gobierno, para lograr una transición de la forma más ordenada e institucionalizada. Sin embargo, frente a los desafíos que se presentan para el gobierno de PPK, lo que es necesario antes de llegar a 28 de Julio, es propiciar un diálogo y los mecanismos para una reconciliación, luego de la tan accidentada campaña de segunda vuelta, donde el Perú nos hizo recordar nuevamente, esas brechas ideológicas que solo puede generar una elección presidencial. Un mensaje de paz y reconciliación es necesario en estos momentos, frente a la otra mitad del país, que tuvo simpatías hacia la candidatura de Keiko Fujimori, y que al igual que cada ciudadano, merece el respeto y tolerancia que solo un sistema democrático puede brindar. He aquí algunas medidas necesarias, para que el gobierno de PPK logre legitimarse ante la ciudadanía.
1. Menos de 50,000 votos de diferencia entre ambas candidaturas, no le brindan legitimidad al futuro presidente del Perú. Quizá PPK no ha tenido en cuenta, que con un Parlamento en su contra, no hará más que afianzar más el sistema presidencialista, en vez de lograr una gobernabilidad entre el Parlamento y el Ejecutivo. La bancada fujimorista con una mayoría en el Parlamento, va a ser un hueso duro de roer, sobre todo porque si de algo se ha caracterizado el fujimorismo, es de mantener una bancada unida durante los últimos gobiernos. PPK no ha sabido tender los puentes de diálogo con Keiko Fujimori y algo que quizá sea una primera muestra de reconciliación sea algo tan sencillo como: Disculpas, disculpas públicas por tanto agravio, insultos y otros adjetivos que se prodigaron contra el fujimorismo, su lideresa y sus simpatizantes, que solo avivaron conflictos y polarizaron duramente la campaña. Es de caballeros, reconocer errores y avanzar un solo objetivo como es el futuro del país.
2. Dialogar con Keiko Fujimori para avanzar hacia una agenda común rumbo al Bicentenario. PPK es consciente que con duras negociaciones tal vez logre generar un contrapeso a la mayoría fujimorista; empero, los escenarios son impredecibles y la gobernabilidad estaría en jaque. Los desafíos vendrán en la aprobación de reformas concretas que quiere emprender PPK y quizá no encuentren mucho eco dentro de la bancada fujimorista, tradicionalmente dispuesta a defender sus intereses y responder a ese voto duro que mantiene en el sector rural. PPK tiene algo en contra: una bancada “reciclada”, con políticos que renunciaron a otros partidos políticos para unirse a Peruanos por el Kambio, pero que no asegura por nada, un nivel alto de cohesión partidaria. El hecho que sea gobierno, no asegura que PPK logre mantener unido su partido, una especie de FREDEMO sui generis. Al fin y al cabo, los parlamentarios y políticos en general velan por intereses propios y piensan a corto – plazo.
3. La conformación de un gabinete ministerial entre técnicos y políticos. PPK brinda luces de que su gobierno tendrá un tinte tecnocrático más que político. Solo hay una razón: no tiene cuadros políticos (como los tenía el APRA en el gobierno de García), y ello puede jugarle caro, ya que hay ciertas coyunturas donde se necesita un manejo más político, que técnico. Por ello, quizá en la negociación con otros partidos como el propio PPC o Acción Popular, puedan aportarle esos ministros políticos que puede necesitar su gobierno, sobre todo ante el problema que se avecina: el incremento de conflictos sociales ante el aumento del extractivismo en el Perú, sobre todo en zonas donde el impacto ambiental es alto. Para el manejo de ello, es menester guiar sus lineamientos políticos a tener una estrategia de “prevención”, a la cual el Estado pueda atender los conflictos antes de su radicalización. Los conflictos socio ambientales serán un duro reto para el próximo gobierno, donde PPK ha de tener en cuenta que por encima del extractivismo, están los derechos sociales y colectivos de los afectados por la explotación de recursos naturales.
Queda poco más de un mes y aún estamos a tiempo de cerrar esas discrepancias surgidas durante la campaña electoral. Un gobierno abierto al diálogo y en aras de la gobernabilidad, ha de tener las iniciativas para lograr objetivos comunes, sobre todo con el fujimorismo que representa ahora la primera fuerza política del país. Imponer reglas de juego y decisiones unilaterales, no contribuyen a la reconciliación. Señor PPK, la pelota está en su cancha.