Punto de Encuentro

Feminicidio: si no eres mía, no eres de nadie

“Preso de sus celos enfermizos, un ex presidiario asesinó a su ex mujer al atacarla con un filudo cuchillo de cocina y cortarle la yugular, intentando luego suicidarse ingiriendo veneno para ratas”. Diario, Ojo (2008)

La violencia contra la mujer en el Perú, es sistemática y continua. No es un fenómeno reciente, es de larga data, si damos una mirada a la historia,  podemos encontrar que “en la colonia española, los asesinatos a mujeres eran considerados -incluso- como un deber de los hombres cuya honra se veía afectada por el comportamiento femenino”. Sánchez, J (2012:08)

En ese sentido, podemos colegir, que hasta hace un tiempo no muy lejano, estas prácticas violentas eran aceptadas socialmente, porque que el respeto de la dignidad humana era más débil. Ahora que éste ha aumentado, recién se está tomando conciencia y sensibilizando a la población sobre la problemática.

El feminicidio, hay que entenderlo como un lenguaje de relaciones sociales. “Matar, también sería una forma de comunicarse, claro: un lenguaje tan radical que su mera enunciación implica el exterminio de, al menos, uno de los interlocutores”. Mujica, J (2009). Por consiguiente, de una manera breve,  analizaremos cuál es el significado de la muerte de la mujer en el imaginario social.

Primero, recordemos que en la praxis, el estado no es el único que tiene el monopolio legítimo de la violencia, en la cotidianidad, hay espacios sociales donde se aceptan determinadas prácticas violentas a pesar de su prohibición, por ejemplo: en la familia; siguiendo la línea de Hobbes en Leviatán, hay núcleos familiares, en los cuales se  establecen un pequeño cuerpo político, el mismo que consiste en dos personas, un soberano (el padre) y la otra sometida (esposa e hijos).

Esto conforma una especie de micro estado, en donde el varón es el que gobierna y tiene derecho a ejercer un poder punitivo.

En esa misma línea, cuando un individuo logra conquistar a una mujer, se instaura una especie de contrato social con sus propias reglas. El hombre, se encargará de proveer de protección y seguridad, mientras que la mujer se encargará de los quehaceres del hogar, como lavar, planchar, preparar la comida, atender a los niños, cumplir sexualmente, obedecerle y sobre todo, serle fiel.

La mujer cederá el uso de la violencia, a cambio de la protección y seguridad. Cualquier incumplimiento de sus obligaciones, significa la vulneración al contrato y rebeldía, esto implicaría un castigo, cuyo objeto será el cuerpo, torturándolo, sumergiéndolo en diversas técnicas de sufrimiento y suplicio.

El golpe en el rostro, simboliza la vergüenza y humillación a su feminidad, la cual cargará públicamente, el estigma de su desobediencia .Esto explica, por qué cuando una mujer va a la comisaria a denunciar este delito, el policía responde: - “que habrá hecho, mejor soluciónelo con su esposo”. En ese sentido, la violencia es una técnica de poder, que sirve para conducir la conducta de la mujer.

El 45% de los casos de feminicidio y tentativa de feminicidio registrados en el Perú, en el año 2012 (…) fue motivado aparentemente por los celos del agresor, según estadísticas del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP).

Esto demuestra, que la infidelidad, es la peor contravención que puede cometer la pareja a esta suerte de contrato, cuando ocurre esto, el hombre se siento disminuido en su rol masculino, cuestiona su virilidad y es objeto de burlas socialmente.

Es por ello, que el varón “ofendido”, antes de matarla, abusa sexualmente de la víctima, esta acción, simbólicamente representa el dominio como su mujer y posesión sexual. “Si no eres mía, no eres de nadie”.

Finalmente, hay una ruptura de cualquier tipo de comunicación, “ya no hay nada que hablar”, la venganza desbordada, tiene como consecuencia, un  trágico desenlace: la muerte. 

“Doralisa Silva Gonzales, amiga de Sonia Norberto y testigo de los hechos, dijo que el asesino golpeó a su víctima y a empujones la metió en su cuarto porque estaba tomando caldo de gallina con un amigo. “Después no escuchamos nada y cuando entramos a ver a mi amiga Sonia, la encontramos muerta con el cuello cortado, y él tirado en el piso botando espuma por la boca”. Diario, Ojo (2008).

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