Todos estamos preocupados pensando en Odebrecht: ¿Quiénes caerán?, ¿Y el crecimiento del país?, ¿Y PPK?. Me he quedado gratamente sorprendido del agudo pensamiento que tienen algunos taxistas para dar precisos y extraordinarios diagnósticos de la coyuntura política. Francamente nada que envidiar a cualquier egresado de Harvard u Oxford.
Era verano del 92 y por rebeldía me fui de la casa de mis padres en Lima a conocer Juanjui-San Martín, la tierra de mi madre. El viaje fue en bus y mi stress, miedos y rebeldía adolescentes se esfumaban paulatinamente a medida que el carro se encontraba con la mística y poderosa naturaleza peruana. Llegando a Huánuco el carro paró de sopetón:
“¡Puuu ñalada , Huayco otra vez!” - Expresaba la gente agarrándose la cabeza.
La pista estaba bloqueada por una enorme cantidad de lodo y piedras que nos impedían a todos seguir adelante. Vinieron muchos miedos “lógicos” a mi cabeza:
“¿Y si caen más? Parece que es una zona de peligro. ¿Será más seguro quedarme en el bus y solo mirar?”. En ese momento intuitivamente, algunos de los pasajeros se bajaron y sin decir nada comenzaron a sacar del camino, la tierra y piedras que si podían mover, con sus manos y pies. Rápidamente bajé del bus a imitarlos. En un instante estábamos todos los pasajeros “sacando el huayco del camino”. La verdad es que sacando el lodo de la vía, me sentí como una abeja haciendo miel con sus compañeras. Pasamos cerca de 2 horas abriendo la trocha donde conocí compatriotas maravillosos de diferentes partes del Perú. Logramos abrir el camino lo suficiente como para poder pasar. Conocí finalmente Juanjui, tierra hermosa de bellas mujeres y el caluroso recibimiento amazónico en todo el sentido de la palabra.
¿Por qué no conocernos más como peruanos? ¿Es bueno pensar tanto en la inmortalidad del diagnóstico? .Comuniquémonos. Unámonos. Saquemos huaycos de lodo con huaycos de soluciones. ¿Por qué no?
Arquitecto Ecológico: Miguel Ángel Romero Maldonado.