Punto de Encuentro

El periodo involutivo.

 

La hora nos ha llegado. La autodestrucción humana siempre fue el capricho más grande del hombre. Desde los tiempos de cristo, hasta los tiempos de Stalin y Hitler. Hoy, sufrimos de otra autodestrucción, una destrucción más leve pero igual de deplorable. La autodestrucción de la homosexualidad, donde permitimos que la creación humana llegue a su epílogo, evitando dispersar vidas y dándole la bienvenida a una degeneración humana en su naturaleza.
¿Cómo sería una vida de gustos iguales en su sistema reproductor? ¿Seguiríamos comiendo carnes si las vacas llegaran a su extinción debido a su evitable reproducción?
No estoy en contra de los amoríos y costumbres dedicados a personas del mismo sexo, mucho menos intento atacar a los homosexuales desde esta columna, sólo me enfoco en al ámbito general de una coyuntura que genera polémicas y a la vez confusiones por parte de quienes no encuentran una salida concertadora. Lo concreto y real es, analizar si la población sería igual de creciente y qué beneficios traería para el país darles más derechos de los que ya poseen constitucionalmente por ser ciudadanos nacidos dentro de un estado de derecho.

Si profundizamos en el término evolución como cambio o transformación de alguna circunstancia, situación o idea, podemos tomar como válido el formato que esgrimen los homosexuales y por consiguiente el estado debería aprobar toda voluntad solicitada por ellos, pero, si colegimos el significado de involución: sería sumamente involutivo para la especie humana la adaptación del criterio homo, como igual género, y sexual, como coito. ¿Cómo sería el mundo en 200 años? Si las guerras dejaron millones de muertos por la angurria de poder. ¿A cuánto se habrá reducido la humanidad sin necesidad de apretar un solo gatillo de revolver?
Leí en algún artículo otrora, que Canadá sufría de un problema grave llamado “sobrepoblación”. Esta sobrepoblación generaba una serie de gastos y dolores de cabeza para la monarquía parlamentaria que gobierna. La posible escasez mínima que se avecinaba en 70 ó 80 años sería el criterio más objetivo para aprobar leyes igualitarias para personas del mismo sexo que deseen contraer matrimonio y así reducir su reproducción costosa para quienes dirigen el país. Lima es una ciudad con una sobrepoblación evidente, una ciudad ideal para 2 millones de habitantes aguanta el peso de 8 millones. Entre esos millones existen las clases sociales, culturales, étnicas, etc. ¿Será esa la razón del gobierno? Me pregunto ansiosamente. ¿Extinguir a la humanidad será la solución para eliminar un poco los índices de pobreza?
No sentencio el ánimo políticamente válido de las personas que, por derecho del mandato vigente del 93, puede salir a las calles a protestar por intereses comunes. Mucho menos intento generar odio y penurias entre conservadores y comunidades LGTB. El objetivo de este artículo es generar un debate alturado, donde no miremos sólo por nuestros ojos, sino un poco más allá. El futuro, mis nietos o sus bisnietos. ¿Cómo queremos dejar el mundo para ellos? ¿O queremos dejar un mundo sin ellos y que disfruten lo que tuvieron suerte de nacer?

-Anthony Tello.

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