Punto de Encuentro

El Papa Francisco, un líder mundial que viene al Coliseo

 

Posiblemente, recordemos poco del Papa Benedicto XVI;académico, conservador y de escaso carisma, en contraste con su antecesor, elPapa Juan Pablo II, de quien aún evocamos el recuerdo de sus dos visitas: la primera,el 1 de febrero de 1985, visitando Lima, Arequipa, Piura, Trujillo, Ayacucho, Cusco e Iquitos. El último de los cinco días de su estancia fue el martes 5 de febrero, día más que memorable cuandorealizó una liturgia en Villa El Salvador, rodeado de arena, esteras y pobreza. Ese mismo día, en Iquitos robó los corazones de los peruanos con su histórica frase “el Papa se siente charapa”. La segunda, el 14 de mayo de 1988, estuvo menos de dos días, dando una misa en el Centro Comercial Plaza San Miguel.

Desde el 18 al 21 de enero de 2018, tendremos la visita del Papa Francisco, Jorge Bergoglio, argentino de 80 años, sacerdote franciscano e hincha hasta los huesos de San Lorenzo. Seamos católicos, evangélicos,mormones o cualquier otra confesión religiosa que practiquemos, es innegable que la visita del máximo líder mundial de la Iglesia católica genera diversas sensaciones, emociones y hasta sentimientos en casi todos los peruanos.

En el marco de dicha visita, no debemos descuidar lo siguiente.

-       La organización: Pues, al estilo de los grandes conciertos mundiales, la visita del Papa, implica una vasta logística respecto a seguridad, hospedaje, transporte, servidores capacitados, escenarios, publicidad entre otros.

Desde el gobierno, se ha designado a Alfonso Grados, Ministro de Trabajo y Promoción del Empleo, para efectuar todas las coordinaciones a nivel nacional, no sé si alcance con ello ¿cuántos eventos de este nivel ha realizado dicho ministro o el ministerio en su conjunto? ¿No sería mejor que exista una comisión multisectorial con una mayor experiencia?

No olvidemos que días antes volverá a Perú, la edición 40° del Rally Dakar.

-       Inversión y turismo: Según un artículo del diario “El Universal” de Colombia, el costo del país que invierte en una visita del Papa Francisco oscila entre US$1,8 millones hasta US$10.1 millones invertidos por México. Entonces, si es inversión pública, debemos procurar que se compense con el flujo turístico nacional/internacional en las ciudades que acogerán al Papa; paquetes turísticos, gastronomía, artesanía, etc; para ello debemos proveer servicios de calidad a disposición del turista.

-          El caso Sodalicio: Las denuncias efectuadas a Luis Figari, su fundador y otros dirigentes por violencia sexual, no debe quedar en el olvido ni caer en la desatención;es necesario sanar las heridas de las víctimas, eliminando por un lado, las dudas sobre la postura de la Iglesia Católica respecto al encubrimiento de delitos de élites de la cúpula; y por otro, para que las víctimas alcancen justicia o mínimamente tranquilidad.

-          El fenómeno del Niño: Este año, la naturaleza nos ha demostrado cuan ineficiente logra ser el Estado en todos sus niveles de gobierno respecto a la gestión de riesgos de desastres naturales. Nuestras políticas y planes se quedaron en papel,y solo se logró mitigar los efectos y cuantificarlos.

Este fenómeno es similar a las heladas del sur del Perú, todos los años sabemos que ocurrirá y sin embargo todos los años nos golpea en menor o mayor medida. La visita del Papa, debe ser el incentivo para comenzar a trabajar, planificar y ejecutar inmediatamente acciones que favorezcan una política integral, de corto, mediano y largo plazo respecto no solo al fenómeno del Niño, sino en general a los desastres naturales.

-          La arena política: El año 2018, año de elecciones,la competencia electoral por los gobiernos subnacionales generará estrategias y campañas agresivas donde se avizoran denuncias, insultos, agravios,chuponeos, corrupción y otros, que serán insumos para la prensa nacional e internacional.

-          El Coliseo: Todavía no llegamos al primer año de gobierno y su debilidad interna como frente al Congreso, es más que una simple percepción, es un hecho que difícilmente cambiará. Quizás para enero de 2018, la pregunta será ¿A cuántos se habrán comido los leones?

Fuera de los buenos deseos de amor, fraternidad y humanidad que vendrán con la visita del Papa, debemos ser capaces como país de demostrar al mundo que somos buenos anfitriones de eventos mundiales, con una economía en crecimiento que llama alturismo e inversión responsable;y con clase política (esperemos), que tienda puentes de diálogo y consenso democrático, empujando el barco hacia el mismo horizonte: el desarrollo.

 

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