Punto de Encuentro

Reforma electoral, segundo round

La reforma electoral no sólo es una deuda pendiente de los políticos hacia el país, sino una obligación; más aún cuando las Elecciones Regionales y Municipales 2018, están muy próximas.

Fue una tarea pendiente por un largo tiempo y aunque desde el año pasado haya cobrado cierta fuerza mediática; no deja de generar dudas, imprecisiones y cierto desconocimiento en la ciudadanía debido a su alto grado de especialización, su poco ejercicio - solo en cada proceso electoral - y la elevada desafección ciudadana por la política en general. Por ende vale la pena explicar qué es y como se ha venido dando.

El actual proceso de reforma se inició con el otrora Grupo de Trabajo de Reforma Electoral cuya coordinación recayó en Patricia Donayre. Su resultado fueun informe presentado a la Comisión de Constitución y Reglamento del Congreso de la República. El informe fue considerado como “insumo” por Martín Tanaka – en un primer momento – y luego declarado como tal por el ex presidente de esa Comisión, Miguel Torres. Sin embargo para este año - dicho insumo - pareciera tener una segunda oportunidad con la instalación de la Comisión de Constituciónpara el período 2017 – 2018, presidida por Úrsula Letona.

La reforma electoral involucra enfoques, normas, metodologías y procedimientos que rigen los procesos electorales en el Perú. No obstante, parecieraexistir varias reformas, entremezclandofines yobjetivos. En este contexto, consideramos que sería mejor hablar de reformas electorales: estructural, integral, residual; antes de que una sola reforma electoral monolítica.

La reforma electoralestructural, quizás sea la más fundamental de todas para solucionar los problemas existentes en el sistema de partidos y el sistema electoral, desde la crisis de representación hastala fragilidad institucional. Es decir problemas estructurales del sistema político. Sus propuestas deberían incluir diversas modificaciones constitucionales que van desde la reconfiguración de circunscripciones electorales, formas de candidaturas, reelección de autoridades, conversión de votos en escaños, barreras electorales, entre otros. No existe propuesta alguna sobre ella, escasamente se tocan estos temas de vez en cuando.

La reforma electoral integral, impulsada por el JNE y traducida en un código electoral. Ve procedimientos electorales yreformas coyunturales, más que atacar problemasestructurales del sistema. Buscaordenar la normatividad electoral dispersa, llenar vacíos legales y estimular modificaciones progresistas siguiendo tendencias mundiales. Sus principales modificaciones: la transparencia y fiscalización de las finanzas partidarias,la organización y fiscalización de la democracia interna, mejora de la participación de la mujer a través de la alternancia en las listas de candidatos a cargos públicos, evitar la participación de candidatos condenados con sentencia firme por terrorismo, trafico ilícito de drogas, corrupción de funcionarios, etc.

La reforma electoral residual,la más urgente de todas. Busca solucionar incoherencias existentes. El más claro ejemplo es la prohibición de entrega de dádivas. En el 2016, en plena campaña electoral, fue materia de discusión por la discrecionalidad de las sanciones. Para el 2018, se pronostica una anomia electoral en las ERM 2018, si es que no se modifica esta situación.Otro ejemplo, la modificación del cronograma electoral, que intenta corregir algunos defectos detectados en los plazos de determinadas actividades electorales relacionadas principalmente al trabajo interno en los organismos electorales.Este tipo de reforma, posiblemente sea la más factible de realizar en el Congreso de la República, pero no necesariamente la más importante.

En suma, la reforma electoral, cuenta convarios “insumos” aportados desde el JNE, el Poder Ejecutivo, AsociaciónTransparencia y otras instituciones. Pero, más que preocuparse por los insumos, deberíamos vigilar los objetivos. La reforma electoral que obtendremospuede no ser la misma que deseamos; sino un Frankenstein. Pues para alcanzar la reforma que anhelamos, las organizaciones políticas deben dejar de lado intereses electorales y mostrar madurez política, elementos aún esquivos para algunas de ellas. 

 

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