El año pasado, Claus Martin Schwab, el fundador y el presidente del Foro Económico Mundial detalladamente explicó que, en el futuro próximo, nos esperan cambios de tal escala y complejidad que nunca experimento la humanidad. Y en perspectiva, en esta etapa de transición tecnológica, nos puede llevar a alcanzar el avance revolucionario en las esferas de eficacia y productividad del trabajo y por ende el crecimiento de economía. Aunque subrayó que, a corto plazo, este cambio tecnológico puede producir un desbalance económico significativo a nivel mundial, empeorando la desigualdad y provocando el paro global estructural; esto confirma también lo que otros han destacado: “la actitud proactiva de los países enla esfera tecnológica y como esta podría dar ciertas garantías de estabilidad social y económica”. Pero qué exactamente se entiende sobre“actitud proactiva de un país”, a mi parecer, es laco-creaciónsoluciones tecnológicas en el marcode un nuevo orden tecnológico. Por ejemplo,partiendo de la llamada Industria 4.0; camino que eligió Rusia, a propósito, de sus recursos tecnológicos y la escuela de ingeniería fuerte; la actitud proactiva mencionada podría versarse en la co-producción de lo que fuese inventado, en este caso en Rusia, para sí mismos o para terceros países. Sin embargo, qué pasará con los países que no logren ocupar uno de estos 2 nichos, se quedarán 100% dependientes del resto del mundo, comprando todo, dejando su población sin acceso directo a los avances.
Para cualquier país apostar en la vanguardia es atrevido y provoca reflexión de parte del pueblo, incluso, es bastante sensible para cualquier parlamento democrático, genera dudas: ¿Desarrollamos nuestra propia ingeniería? ¿Buscamos socios con soluciones hechas? En ese sentido, analizando las oportunidades entre Rusia y Perú, por un lado, el país tiene un programa estatal de digitalización de varias esferas, incluso salud. Lo que demuestra que Perú, ya dio un gran paso para su renovación tecnológica. Sin embargo, según Censo nacional de Investigación y Desarrollo (I+D) en el Perú, se tiene un índice de atraso, con respecto a países vecinos y de la región que forman parte de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) es abismal; asimismo, en el Perú se invierte 0.25% del PBI en I+D; es decir, hay un investigador por cada 5 mil personas de la Población Económicamente Activa (PEA).
Estos datos tienden acondicionar la velocidad de desarrollo del país, siendo en el caso de una posible colaboración con Rusia que vaya más allá de la “compra-venta”, será necesario establecer un diálogo profesional con líderes tecnológicos de Rusia, en este caso, con la Corporación Rostec; la cual es responsable en crear ecosistemas enteros y proyectos de infraestructura en la esfera de IT, para lanzar los llamados: “gobierno electrónico”, “salud electrónica”, “educación” y el “sistema de limpiamiento de aguas residuales”. Y justamente, esta corporación estatal sabe cómo compartir el Know – How tecnológico para que se implemente en el país receptor y que sea el mismo quien produzca finalmente el producto. La transferencia tecnología y el desarrollo de un nuevo orden tecnológico que facilite el crecimiento del país receptor es el objetivo final. La pregunta es si el país está preparado.
Hoy por hoy, Rusia apuesta por la cooperación internacional y cree que sus competencias en el desarrollo tecnológico pueden ser un buen trampolín para otros países.