Punto de Encuentro

No hay tributación sin representación

La existencia de una división de poderes que se controlen unos a otros, así como la del Parlamento como tal, tienen en esencia un origen en el control que se debe hacer al gobernante respecto a las propiedades y tributos a las que están obligados los ciudadanos. La Carta Magna de 1215 entre los muchos reclamos que hacia la nobleza al Rey Juan sin Tierra, como el de respetar su propiedad, estaba que no se aumentaran los impuestos sin previa aprobación de la nobleza.

Posteriormente los tributos vuelven a aparecer en la independencia de los países de América. La mayor rebelión en el Perú colonial fue la que lideró Túpac Amaru II, que se inició en un reclamo por el alza de impuestos que como comerciante debía pagar. En Estados Unidos el principio de “No taxation withoutre presentation” (No hay tributación sin representación) surgió pocos años antes de la independencia, luego que la Corona inglesa incrementara los tributos que debían pagar las colonias.

Los tributos son, desde entonces, en esencia responsabilidad del Parlamento, desde el origen de este como institución moderna. Por eso no deja de llamar la atención la extensión del pedido de delegación de facultades para legislar en materia tributaria hecha por el gabinete Villanueva en su presentación ante el Congreso.

El premier Villanueva ha ofrecido elevar la presión tributaria en dos puntos en los próximos tres años. Es una meta poca ambiciosa. Tenemos ya que corregir el déficit fiscal que ha ido creciendo los últimos años, incluyendo la incesante emisión de bonos por el gobierno de PPK. Se ha producido ya un recorte de llamados gastos superfluos. Pero los cambios en materia tributaria parecen estar dirigidos a incidir en los que ya pagan impuestos y no en la formalización de la inmensa cantidad de quienes no los pagan, aunque cuando se conozca en detalle el pedido que deberá ser sustentado ante el Parlamento, estaremos en condiciones de hacer una evaluación más precisa.

El pedido de facultades se convierte así en la prueba acida sobre la relación entre el keikismo parlamentario y el gobierno de Martín Vizcarra. Si le otorgan las facultades para legislar, especialmente en materias tributarias, estaremos ante una relación fluida y amistosa. Pero si se la niegan, estaremos –a pesar de la voluntad de Vizcarra- en un escenario en donde se comienza a distanciar el Ejecutivo de la mayoría parlamentaria.

Ni el Presidente Vizcarra, ni su premier han resaltado la importancia de lo que proyectan cambiar en materia tributaria. Quizás piensen que estando el país en “modo selección “, es un tema que puede pasar desapercibido. Quizás el ministro Tuesta no les ha explicado lo ambicioso de su propuesta. Pero lo cierto, es que las materias envueltas dan una señal de hacia dónde quiere moverse el Gobierno en materia económica. Estamos advertidos.

 

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