Punto de Encuentro

Majes-Siguas II, corrupción regional y crisis del proceso de descentralización

José Mario Azalde León

200 mil puestos de trabajo, ampliación sustancial de la frontera agrícola, proyectos vinculados como el aeropuerto La Joya y la Nueva Ciudad Majes, todas estas iniciativas que podrían sacar a la alicaída economía regional del marasmo, han sido truncadas por la mala fe y la imbecilidad de las autoridades políticas del Consejo Regional de Arequipa.

Majes II es el principal proyecto de inversión en la cartera del Gobierno Regional de Arequipa (GORE), que generaría un impacto directo en la productividad regional. A diferencia de la inversión minería, que implica una fuerte inyección a la economía regional y nacional por concepto de canon, Majes II debería crear un mayor dinamismo por la importante generación de empleo directo e indirecto a un sector olvidado en la Región, como el agrícola.

Pero la corrupción y la ineficiencia campante en el GORE, las negociaciones debajo de la mesa, el oportunismo político y también (importante decirlo) la poca confiabilidad de la empresa Cobra, han provocado que Majes II no avance y, para mas inri, la posibilidad de ser llevados a CIADI en un arbitraje internacional. Como Pilatos, los consejeros regionales y la gobernadora provisional se lavan las manos sin saber el enorme daño que causan a los sectores productivos del León del Sur.

Majes-Siguas II es un proyecto emblemático para los arequipeños. No podemos permitir que la ignorancia (son burros pues, todos indefendibles) y la corrupción (que arrastramos desde la nefasta gestión de Juan Manuel Guillén) de las autoridades y funcionarios del GORE, frustren las expectativas de los agricultores, comerciantes y todos aquellos que son la verdadera fuerza productiva en el sur del país. Saldremos de la crisis no con subsidios que, en base al empobrecimiento, tienen como finalidad fidelizar una política de clientelismo político (esta es la esencia de los gobiernos de Guillén, Yamila Osorio y Cáceres Llica), sino con el empuje del pequeño productor, del comerciante, de la mujer del campo que son sus manos produce riqueza y no parasita, como los zánganos del Gobierno Regional de Arequipa.

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