Yo no soy comunista

Mario Vargas-Llosa con su 34% hubiera sido el presidente en 1990 si no hubiera existido segunda vuelta (quizás el “chinito” Fujimori desaparecía del mapa político entonces); el 2011, con su 31%  Ollanta Humala hubiera sido presidente (el miedo a perder frente a Keiko le hizo firmar la famosa hoja de ruta). El año 2016 la presidencia de PPK en segunda vuelta fue lo más ridículo. En primera vuelta logró un 17.2% ante un 33% obtenido por Keiko Fujimori. La especulación viene al caso, ante las circunstancias electorales presidenciales de este 2021, entre Castillo y Fujimori.

Es historia que las presidencias mencionadas fueron apoyadas por sectores radicales del comunismo porque no han sido una opción política, ya sea por su ideología moscovita o maoísta, por su ateísmo, por su justificación de la violencia como “partera de la historia” o por su afinidad chavista. Pero los privilegiados de esos apoyos luego son canjeados por la  permisividad en la ejecución de obras revestidas de corrupción en las regiones amigas, como la obra de un hospital de cartón abandonado durante la gestión de Vladimir Cerrón, ex gobernador regional de Junín quien proviene de una estirpe familiar comunista, como “becario” en Cuba y práctica castrista, cuya tesis ideológica pasa por la destrucción del actual modelo económico.

Ahora reniegan del inoportuno “comunismo” con que se les califica. Solo habría que revisar el acta fundacional de esa banda delincuencial que dirige Vladimir Cerrón llamada Perú Libre, donde se declaran “marxista leninista” desde la introducción y es lamentable que el candidato Pedro Castillo no haya deslindado con esa ideología y contra la corrupción como práctica de gobierno del Sr. Vladimir Cerrón. Hoy fue su oportunidad y no lo hizo pese a las menciones que le hacía Keiko Fujimori. 

El profesor Pedro Castillo necesita deslindar entre una Izquierda Democrática y los ex-gobernadores regionales de la “Izquierda delincuencial”, enjuiciados y condenados por corrupción, cuyo pastel lleva el nombre de la “señora peaje” Susana Villarán como estandarte. Debe hacerlo con los que han traficado con la voluntad popular de los peruanos durante décadas.

Si el profesor Pedro Castillo logra ello, públicamente, será una real opción presidencial, de lo contrario será la cara visible del comunismo que, por otra parte, no muestra éxitos en ningún lugar del mundo. El Perú no es comunista  y las cifras electorales recientes están influenciadas por la pandemia y la pésima respuesta de la sanidad pública de un Estado fallido.

Estamos de acuerdo en que hay que perfeccionar el sistema existente sin necesidad de destruirlo, pero el pueblo peruano no lo elegirá si muestra ser solo un títere dependiente del sentenciado Vladimir Cerrón. No hay “creación heroica” u originalidad cuando se esconde bajo la manga la “copia y el calco” de otras naciones  ajenas a nuestra realidad. Y es que el  comunismo de cinco años, no existe en el marxismo y lo más probable es que en este periodo se busque agudizar las “contradicciones de clase” únicamente para justificar el marxismo leninismo de una versión mejorada de una "reelección" que sería Vladimir Cerrón, su mentor. 

En cuanto al cambio del Estatuto de la Dictadura (Constitución de 1993) por una nueva Constitución, ésta se definirá en esta “elección-referéndum” si el candidato Castillo insiste en ello y gana. Keiko Fujimori no menciona la necesidad de cambiarla. 

En este punto habría que revisar “la Memoria Sectorial del MEF 2006 al 2011”, periodo del segundo gobierno del APRA, donde se redujo la pobreza, se creó 2´300,000 empleos, el PBI creció a un promedio del 9% anual, la inversión privada como la pública se triplicó.  Lo que nos dice que la culpa no es de una buena o mala Constitución, sino de gobiernos inmorales y mediocres. 

Creo en la democracia de Pan con Libertad. No soy comunista, el Perú tampoco. 

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