El objetivo de la oposición: vacancia presidencial

El nuevo gobierno tiene en sus manos la estabilidad del país y la propia

César Gutiérrez

El camino a la proclamación y posterior juramentación de Pedro Castillo como Presidente de la República, se sigue allanando, es la realidad. Las acciones locales e internacionales de la oposición han ido fracasando una a una. Algunas haciendo el ridículo, como el viaje a Washington, con periodista incluida para transmisión en directo y con conferencia de prensa a sala vacía y una asistente que era del bando contrario, que se dio el lujo de llamarlos golpistas.

 Los opositores tampoco han conseguido mayores réditos a nivel internacional. Para el gobierno de Biden, el reclamo de fraude les recuerda a Trump y su negacionismo a la derrota, a la vez que los demócratas tienen en cuenta al fujimorismo de fines de los 90, que, vía Vladimiro Montesinos, boicoteaban el Plan Colombia, con la venta de armas a las FARC. Por el lado de España, las afirmaciones de Vox y de la dirigente más visible del Partido Popular, la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, suenan, pero no truenan, son oposición al gobierno socialista de Pedro Sánchez, que no se sumará al discurso del fraude.

Lo que se difunde a voces altisonantes es que dada la precariedad de conocimientos del potencial nuevo mandatario, de su escaso número de congresistas y la grave situación judicial del capitoste del partido del posible partido de gobierno, Vladimir Cerrón, condenado con prisión suspendida y procesado en otras causas que lo pueden llevar a encarcelamiento efectivo; se da por descontado que el gobierno tendrá brevísima duración; es más se pone plazo, tres meses como máximo.

La lógica de la vacancia es: preferible una incertidumbre de corto plazo-estiman un año- mediante un gobierno de transición, que los “comunistas” se afiancen en el poder y nos conviertan en una Venezuela. El deseo se completa con que, de las canteras de Renovación Popular, el almirante en retiro, Jorge Montoya, sea el mandatario. Existiendo un plan B, ceder la posta al partido de César Acuña, Alianza para el Progreso (APP), para que su congresista, el general en retiro del ejército, Roberto Chiabra sea el elegido: En otras palabras, la nunca bien ponderada Adogen- Asociación de Oficiales Generales y Almirantes-al poder.

Lo interesante es explorar la posibilidad que la afirmación sentenciosa, que el profesor chotano no llega a los napoleónicos 100 días, se haga realidad. Hay dos variables: la gestión de gobierno y la fortaleza de la oposición; ambas ameritan escudriñarse.

Si la troika Cerrón-Castillo-Congresistas Perú Libre, persiste en el radicalismo de campaña, la situación se les complicará y serán un gobierno precario, los estertores de la chilena Unidad Popular en septiembre de 1973, serán nada a su lado. Una alternativa es que presenten un gabinete con personas que generen confianza en los sectores económicos; indispensables, el Premier, el Ministro de Economía y Finanzas, el Canciller y la ratificación del actual Presidente del Banco Central de Reserva. De ser así cambiará radicalmente la situación. Tendrá al sector empresarial a su lado dando la bienvenida a Ollanta Humala 2.0

En una posición de empresariado satisfecho, en el Congreso, los votos dirimentes: APP, Podemos Perú y Acción Popular; le darán mayoría al gobierno, mientras que la corriente pro vacancia se debilitará y puede terminar hasta intrascendente.

El destino de las partes: gobierno y oposición, está más en las manos de los primeros que de los segundos, si aquellos hacen una correlación de fuerzas apropiadas pueden salir adelante y hasta su oferta electoral de nueva constitución podrán plantearla, pero respetando la ley, que en este caso significa pasar por el Congreso, donde los votos decidirán.

NOTICIAS MAS LEIDAS