Castillo: Destrucción de la economía familiar

8 Septiembre, 2021

Punto de Encuentro

“El camino de la inflación reprimida termina en el caos y la paralización.

Cuanto más empuja la inflación los precios hacia arriba,

tanto más refuerza el Estado la presión de su aparato represivo.

Pero cuanto más ficticio se hace el sistema de los precios controlados,

tanto mayor es el caos económico y el descontento general

y tanto más se debilita la autoridad de Gobierno

o su pretensión de seguir ostentando un carácter democrático”

Wilhelm Röpke

El Dólar ha subido en dos meses lo que no ha subido en 5 años.

Más allá del dato estrictamente financiero, detrás de la subida del Dólar en estos momentos se está produciendo una hecatombe social de proporciones inimaginables. Miles de familias pobres y cerca de la pobreza han comenzado a padecer en su economía familiar las consecuencias de los anuncios políticos de la demagogia y de la irresponsabilidad, como de la ausencia de un Gobierno. Literalmente, Castillo y Cerrón son los destructores de la economía familiar de los peruanos.

Desde esta semana el pan se vende a tres por un Sol.

El aceite, el pollo y el Gas han subido de manera gigantesca.

Los emprendedores de confecciones de los conos de Lima, no sólo ven que sus insumos han subido con el alza del Dólar: se han paralizado las importaciones y éstos comienzan a escasear, lo que genera una subida adicional.

Los comerciantes de todas las ciudades del Perú van a comprar a sus proveedores y descubren alza de precios y escases.  Compran menos, sus productos les cuestan más y tendrán que vender menos y más caro. El círculo económico del infierno ha comenzado en el Perú.

En términos sociales eso significa que los platos de comida estarán más vacíos, que las medicinas serán más difíciles de conseguir, pues el valor del dinero ha comenzado a licuarse de las manos de las amas de casa y de los trabajadores. 

La otra consecuencia catastrófica (la palabra no es exagerada), es también el inicio de la destrucción de las capacidades productivas de los emprendedores. No es sólo que vendan menos que antes y que ganan un poco menos. En este proceso ha comenzado a afectarse la cadena de valor y de intercambio del 70% de la economía “informal” del país. Es decir, se ha iniciado la destrucción de sus medios de subsistencia, construidas en décadas de esfuerzo familiar.

En resumen: alza de precios, inicio de escases de productos, menos ventas, pérdida del valor del dinero, e inicio de la destrucción del aparato productivo popular.

En este escenario, Castillo y Cerrón no dudan en seguir anunciando medidas equivocadas y en hacer amenazas a los productores, mostrando no sólo ignorancia, sino echando más gasolina al fuego de una inflación que ha iniciado a asomar la cabeza.

No tienen la menor idea del impacto de sus declaraciones en la economía nacional, del impacto negativo de sus peleas de pandilleros, de mostrar su oceánica ignorancia, como de sus nombramientos de funcionarios casi delictivos. Tenemos más de un Ministro y Premier con vinculaciones a SL. Todas son señales de un desgobierno que sólo muestra preocupación por sus negociados internos.

En muy poco tiempo, de manera acelerada, el Gobierno de Castillo y Cerrón se han convertido en la principal amenaza para la economía del país, y particularmente para las familias de los miles de emprendedores populares. La pobreza crecerá con cada día que pase con ambos personajes en el poder.

Porque, por el lado de la Oligarquía mercantilista que saqueo el país en alianza con Odebrecht en la década pasada, todo indica que ella y sus oligopolios se están acomodando cómodamente al stablishmet de la nueva corrupción. Oligarquía mercantilista y neo senderistas en el poder, están de la mano para robar al país y hacer más pobres a los peruanos. Lean el artículo de Rosa María Palacios donde señala que casi el único problema del Perú es la designación del Ministro de trabajo, pues todo los demás estaría bien.

En este escenario, en el marco de la Constitución y la Ley, la vacancia de Castillo (y Cerrón) es la única salida a este incendio que recién ha comenzado. No sólo será un salvavidas a nuestra agónica institucionalidad -que los ultras  y mercantilistas quieren terminar de liquidar- sino será la única posible salvación de la golpeada economía familiar peruana.

El Perú debe vacar a Sendero lo más pronto posible.

 

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