El ex presidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez (AUV), nació el 4 de julio de 1952. Su carrera política inició en 1982 cuando logró ser elegido como alcalde de Medellín. Luego, ejerció el cargo de senador de la República (1986 – 1994) y gobernador de Antioquia (1995 – 1997) siendo elegido presidente de la República en 2002 y reelegido en 2006.
Los ocho años de gobierno del ex presidente AUV se caracterizaron por la implementación de la denominada “Política de Seguridad Democrática” basada en el fortalecimiento de la fuerza pública y los cuerpos de seguridad para luchar de manera frontal contra el terrorismo, la guerrilla y el crimen organizado. Para ello se implementaron acciones policiales y militares a gran escala y se promovió la participación activa de la ciudadanía en este esfuerzo a través de programas como las CONVIVIR (conocidas luego, como las autodefensas).
Las CONVIVIR fueron creadas en 1995 durante el gobierno de Ernesto Samper, siendo concebidas como una estrategia para la cooperación entre la fuerza pública y los ciudadanos para luchar contra el crimen. Sin embargo, años más tarde, algunas CONVIVIR se relacionaron con grupos paramilitares y fueron utilizadas para cometer actos criminales.
Justamente, durante los años del uribismo, el gobierno afrontó numerosos cuestionamientos y acusaciones, incluyendo denuncias de violaciones de derechos humanos por parte de las fuerzas del orden, vínculos con grupos militares responsables de numerosos crímenes y escándalos de corrupción.
Hoy, 15 años después de que AUV dejara La Casa de Nariño, en un proceso judicial que superó los 10 años de duración, conocido como el Caso Uribe, el ex presidente y actual líder del Partido Político Conservador “Centro Democrático”, fue hallado responsable de los delitos de soborno a testigos en actuación penal y de fraude procesal, convirtiéndose en el primer ex presidente colombiano en ser declarado culpable de cometer delitos recibiendo una condena de doce años de prisión que deberá cumplir en su domicilio.
El caso
Para entender lo resuelto por la justicia colombiana debemos remontarnos al año 2012, fecha en la que AUV presentó ante la Corte Suprema, una denuncia contra el senador Iván Cepeda, por calumnia y fraude procesal, por haberlo acusado de estar involucrado en la formación de grupos paramilitares. Sin embargo, en 2018, quien terminaría perjudicado por dicha denuncia fue el propio AUV, ya que el 16 de febrero de ese año una Sala de la Corte Suprema, por decisión “unánime” de sus tres magistrados, archivó la investigación contra el senador Cépeda, pues consideraron que sus actuaciones eran legales, pero remitió el expediente a la autoridad competente para que AUV sea investigado por la presunta comisión de delitos.
Luego de ello, después de la reforma constitucional de 2018, el caso pasó a la recién formada Sala Especial de Instrucción de la Corte Suprema, la misma que dos años después, en agosto de 2020, también por decisión “unánime” de sus cinco magistrados dictaba detención contra AUV por considerar que había graves indicios sobre la presunta comisión de los delitos de soborno a testigos y fraude procesal.
Marchas y contra marchas
A partir de allí, el caso se verá sacudido por una serie de marchas y contra marchas tanto políticas como judiciales. Primero, AUV decidió renunciar al Senado, con lo cual, la carpeta de investigación pasó a manos de la Fiscalía, dirigida por el doctor Barbosa, abogado identificado como cercano al uribismo. ¿Qué hizo Barbosa? Inmediatamente le asignó el caso al Fiscal Jaimes quien en marzo de 2021 solicitó la preclusión del caso con efectos de cosa juzgada. Sin embargo, el 27 de abril de 2022, Carmen Ortiz, jueza 28 del circuito, escogida por reparto, negó tajantemente la preclusión.
Frente a ese escenario, el doctor Barbosa tuvo que designar a otro fiscal. Esta vez le tocó el turno al Fiscal Cárdenas, quien, en agosto de 2022, solicitó -por segunda vez- la preclusión. ¿Qué pasó ahora? Nuevamente, pero esta vez la doctora Laura Barrera, jueza 41 del circuito, el 23 de mayo de 2023 volvió a rechazar esa petición. Como era de esperarse, la decisión judicial no fue compartida por la Fiscalía, razón por la cual apeló esa decisión, pero el 29 de setiembre de 2023 otra sala del Tribunal de Bogotá, por decisión “unánime” de sus tres magistrados, escogidos también por reparto, confirmó la decisión de primera instancia disponiendo que el proceso debía seguir. Entonces, fue después de esas tres negativas a la preclusión que la Fiscalía, ya a cargo del Fiscal Camargo, decidió acusar a AUV el 09 abril de 2024.
Hemos considerado oportuno hacer este recuento cronológico y judicial del Caso Uribe porque demuestra que antes de que el mismo llegue a manos de la jueza Sandra Heredia, que también fue escogida aleatoriamente, y terminó dictando doce años de prisión contra AUV, el expediente pasó por varios filtros judiciales: “tres magistrados de la Corte Suprema, que consideraron que AUV debía ser investigado; otros cinco de ese mismo tribunal que concluyeron que había graves indicios de que AUV fuera responsable de fraude procesal y soborno a testigos; dos juezas del circuito y tres magistrados del tribunal de Bogotá, escogidos aleatoriamente, quienes rechazaron la preclusión del proceso”, como bien lo apunta el periodista Rodrigo Uprimny del diario El Espectador.
Eso quiere decir que esta novela judicial que inició en 2012 (hace trece años) se viene desarrollando durante la administración de tres gobiernos de distintos colores políticos: el de Santos (2010 – 2018), el de Duque (2018 – 2022) y el de Petro (2022 – 2026). Asimismo, el caso fue impulsado por un Fiscalía que durante estos trece años estuvo a cargo de jefes con diferentes perfiles: Montealegre, Martínez, Barbosa y Camargo.
Más allá de las diferencias políticas
Sobre lo expuesto, consideramos necesario identificar todas las etapas que ha tenido este caso pues creemos -más allá de los errores que pudieran haberse cometido en alguna u otra diligencia- que la condena dictada contra AUV no puede ser catalogada -como lo han dicho sus defensores- como una venganza política del actual gobierno. Decimos ello pues como hemos podido apreciar han sido diferentes jueces y magistrados quienes a lo largo de los últimos trece años han venido adoptando decisiones que fueron allanando el camino para la emisión de una decisión judicial como la dictada por la jueza Sandra Heredia. Es más, la propia defensa de AUV ha reconocido -en más de una oportunidad- que ha contado con todos los recursos procesales que la ley reconoce para discutir las decisiones de las autoridades fiscales y judiciales.
El quehacer político de AUV
Ahora, más allá de la situación procesal por la que atraviesa AUV, lo cierto es que el ex presidente colombiano desde su domicilio sigue haciendo política. Así, en el marco de un conversatorio virtual en homenaje al ex senador Miguel Uribe Turbay (MUT), asesinado por un menor de 15 años, AUV afirmó que desde el Gobierno se difundieron mensajes que habría incitado el atentado contra MUT: “El asesinato de MUT habría sido instigado por al menos cuarenta mensajes provenientes de altos funcionarios del Gobierno, los cuales podían interpretarse como invitaciones, al menos implícitas, para que se cometieran actos delictivos en su contra”, dijo el ex presidente.
Asimismo, se pronunció sobre las próximas elecciones presidenciales pidiéndole al Centro Democrático que defina al candidato presidencial antes de setiembre. Además, precisó que esa decisión debe ser tomada por todos los precandidatos de la colectividad quienes también deben convocar a Miguel Uribe Londoño, padre de MUT, con la finalidad de consolidar la unidad al interior del partido y de la coalición.
Por último, AUV viene cuestionando directamente la política del actual gobierno comparando sus cifras con las que se registraron en el último año de su mandato: “En el último año de mi gobierno, después de descontar los decomisos, llegaron al mercado ciento cincuenta toneladas de cocaína. El año pasado, esa cifra ascendió a mil ochocientas quince. Esa situación alimenta la criminalidad y genera un consumo artificial e insostenible. Mientras disminuyen la inversión extranjera, la inversión nacional, la confianza y la formación bruta de capital, afirman que la economía crece, pero buscan ocultar la realidad de los colombianos”, afirmó el líder natural del Centro Democrático.
Al mismo tiempo, y pese a que la detención era en el domicilio del ex presidente, sus abogados interpusieron un recurso de tutela para que dicha medida cambie. Fue así como el pasado 19 de agosto otros magistrados del mismo Tribunal Superior de Bogotá ordenaron la libertad inmediata de AUV pues consideraron que la detención domiciliaria era “desproporcionada y vulneraba su derecho a la presunción de inocencia”.
La prescripción (dos años más para esta historia)
Ahora bien, el proceso judicial contra AUV acaba de dar otro giro pues el ex presidente en una misiva dirigida al Tribunal Superior de Bogotá, ha renunciado a su derecho a la prescripción. Sin esa renuncia, el expediente podría haber quedado archivado el próximo 15 de octubre si hasta esa fecha no había una sentencia de segunda instancia definitiva, y AUV podría haber quedado libre, aunque sin una decisión judicial que de manera cabal declare su inocencia, algo que para el ex presidente es lo más importante pues lo que busca es limpiar su nombre y legado político. Así, la decisión de AUV implica que hay un nuevo plazo para que los tres magistrados encargados de su causa deciden, ahora en octubre de 2027.
El gran actor electoral de la derecha
Finalmente, como hemos podido apreciar, independientemente de la situación procesal en la que se encuentra AUV lo cierto es que sigue siendo uno de los políticos con mayor influencia en Colombia. Es más, en los últimos días, luego de levantada la detención domiciliaria, el ex presidente apareció en Sabaneta (ANTIOQUIA) haciendo campaña a favor de su partido. Luego, le dio personalmente la bienvenida a la contienda de su movimiento a Miguel Uribe Londoño, padre del asesinado senador MUT; para cerrar su recorrido visitando la tumba de MUT en el Cementerio Central de Bogotá, así como el lugar en el que sufrió el atentado que lo llevó a la muerte.
Por ello, nadie duda, ni sus defensores ni mucho menos sus detractores, que el ex presidente jugará un papel protagónico dentro de su espacio político de cara a las próximas elecciones. Su voz de apoyo o crítica hacia un determinado candidato puede terminar definiendo la suerte de la coalición de la que forma parte el Centro Democrático y de toda la derecha en Colombia.