Por Roberto Rendón Vásquez.
En la Guerra del Pacífico (1879-1883) sostenida por Chile contra la alianza de Perú y Bolivia, conocida como la “Guerra del Guano y del Salitre” originado por disputas territoriales y económicas para “apoderarse” de la Región donde estaban esos yacimientos.
En la Guerra del Pacífico, el 27/02/1968 Miguel Grau Seminario – quien era diputado por Paita – fue nombrado como Comandante del Monitor Huáscar. Cuando a Grau se le reincorporó a la Armada peruana y se le dio el mando del Huáscar, transformó la nave y fue la más destacada de la escuadra de la Marina de Guerra del Perú y mantuvo en jaque a la escuadra y al gobierno chilenos durante cinco meses (16/05/1879 al 08/10/1879). En esa confrontación militar, el 8 de octubre de 1879 el Huáscar fue interceptado por la armada chilena en el Combate de Angamos y después de un intenso combate, capturan al buque peruano Huáscar que era un acorazado célebre por sus hazañas en la Guerra con Chile. En el combate naval de un total de 204 tripulantes del Huáscar, 33 resultaron muertos, incluido su comandante Miguel Grau, y 27 resultaron heridos.
Concluida la Guerra del Pacífico los gobernantes chilenos dispusieron hacer modificaciones al Huáscar. Lo restauraron como su reliquia histórica con la intención de dejarlo tal como era en 1879. Significativamente en la cámara del Comandante del Huáscar colocaron los retratos del almirante peruano Miguel Grau Seminario y de los capitanes chilenos Arturo Prat Chacón y Manuel Tomas Thomson Porto Mariño, que murieron en su cubierta. Inicialmente ubicaron la embarcación en la Base Naval de Talcahuano cerca de Concepción – Región del Biobio – y virtualmente lo hicieron un museo flotante para preservar su valor histórico como reliquia de la Guerra del Pacífico, sirviendo como un santuario y atracción turística que rememora a héroes como Miguel Grau y Arturo Prat Chacón (eran hermanos de la Logia Masónica lo que fortaleció su respeto mutuo, forjado también por su lucha conjunta contra España en el Combate de Abtao -1866 -, donde sirvieron como aliados en la causa americana y no obstante a ser enemigos en la Guerra de Pacífico sostuvieron una profunda camaradería y nobleza que, culmino con el gesto de Grau de devolver las pertenencias de Prat tras su muerte).
Cotidianamente el Huáscar es visitado por chilenos y muchos turistas. (para ingresar sólo se requiere presentar cédula de identidad). Una cuestión importante es que es uno de los pocos buques blindados del siglo XIX que aún se conservan a flote en el mundo.
Para los peruanos el Buque Huáscar es importante, es un bien nacional que permanentemente nos evidencia el valor histórico de nuestros héroes como Miguel Grau Seminario, Francisco Bolognesi Cervantes, Alfonso Ugarte Vernal, Andrés Avelino Cáceres, Elías Aguirre, Justo Arias, Gregorio Albarracín, el joven Manuel Bonilla y de nuestros soldados que lucharon y murieron valientemente en defensa de nuestra patria en diferentes frentes de la Guerra con Chile. El pueblo peruano por siempre guarda en su corazón respetuosamente sus nombres.
El gobierno peruano ha realizado gestiones y propuestas para que Chile nos entregue el Huáscar, Dentro de sus propuestas las autoridades peruanas ha planteado un intercambio con buques chilenos hundidos en mares del Perú reconociendo sus valores históricos y simbólicos para ambas naciones. En Chile el Huáscar es tenido como un trofeo nacional de guerra nacional por haber vencido en la Guerra del Pacífico. Chile ha ratificado su posición de no devolverlo.
El Huáscar debe ser un Museo flotante de Paz entre dos naciones como reconocimiento a los Héroes de ambos países y de conciliación entre pueblos hermanos. El Huáscar no puede ni debe ser considerado un trofeo de guerra.
Estando a que el electo Presidente de Chile, don José Antonio Kast, el próximo 07 de enero 2026 vendría a Lima y será recibido por nuestro Presidente José Jeri Ore, sin perjuicio de las conversaciones entre ambos mandatarios por consolidar y robustecer las habituales fraternas relaciones de los pueblos hermanos de Chile y Perú, en algún momento podría – por ahora en vía de conversaciones – podría iniciarse propuestas para que el Huáscar sea repatriado al Perú y Chile recuperara las embarcaciones que podrían estar en mares peruanos. Tal sugerencia al Presidente don José Antonio Kast, seria sin afectar las fraternas relaciones diplomáticas, sociales, económicas, culturales, deportivas, etc. que han mantenido y mantienen nuestros pueblos en América del Sur.
El Huáscar puede ser, además, un museo flotante que robustezca las tradicionales y fraternas relaciones de nuestros pueblos.
Intentarlo no hace daño a la comprensión y solidaridad entre los gobernantes de naciones hermanas.