Punto de Encuentro

Un tibio acercamiento entre Perú y Bolivia

Medios bolivianos califican a este I Gabinete Binacional Perú – Bolivia como “auspicioso”. En Perú, lo etiquetan como “un paso histórico”. Sin embargo, más que los 36 acuerdos de la Declaración de la Isla Esteves, para ser dos países con una historia común, el acontecimiento diplomático pone en evidencia una vieja idea: ese antiguo recelo peruano (post – Guerra del Pacífico) que ha aislado a Bolivia de la política exterior peruana durante décadas. Esto hace recordar la visita de Ollanta Humala a La Paz en 2011, cuando llevó a cabo una gira sudamericana, donde recordó la tan conocida época de la Confederación Perú – Boliviana y trajo a la memoria colectiva los lazos históricos y económicos que unían al Perú con Bolivia. Ese discurso realmente quedó en el olvido. Torre Tagle sigue teniendo una mirada muy conservadora en cuanto a sus relaciones con el país altiplánico.

Este Gabinete Binacional tiene dos lecturas importantes. Para el lado peruano, Humala llega con un desprestigio popular totalmente crítico y con acusaciones de corrupción que llegan hasta las altas esferas de Palacio de Gobierno. Disminuido por esa situación, no tiene otra salida que avocarse a llevar a cabo encuentros bilaterales y alejar la atención de los medios nacionales a los sucesos que lleva a cabo la diplomacia peruana. Podría decirse, desde la teoría de las Relaciones Internacionales, un “linkage” a la peruana.

Del mismo modo, ¿por qué dejó para el último año de su gobierno este acercamiento con Bolivia? La respuesta está en Torre Tagle y ese reacio interés por tener un acercamiento con un país del eje bolivariano. Sino pregúntenle al Congreso peruano todo el tiempo que se retrasó en ratificar los acuerdos de “Boliviamar” el 2009. De igual forma, habría que aguardar cual será la actitud del próximo presidente peruano frente a este Gabinete Binacional.

Por el lado boliviano, Evo Morales viene con una popularidad tremenda en su país. Salió victorioso de las elecciones presidenciales del 2014 y ahora se encuentra inmerso en la demanda marítima contra Chile, que busca una solución al problema de la mediterraneidad boliviana. Para Morales este acercamiento con el Perú es importante: nuestro país es un actor vital ante cualquier decisión que se de en La Haya y, en un escenario que Bolivia obtenga la demanda a su favor, tendrá que solicitar a Chile una salida al mar por antiguos territorios peruanos. Perú tiene la última palabra y es importante para la diplomacia boliviana romper ese “muro de hierro” que hay entre la Cancillería boliviana y Torre Tagle. Es un hecho comprobado que quien más ha estado interesado en esta iniciativa bilateral ha sido la diplomacia boliviana. Finalmente, no hay que olvidar los intereses bolivianos de generar un mayor lazo comercial con la Macro –región sur peruana.

Un acercamiento entre Perú y Bolivia contribuye de manera significativa a la integración sub-regional, a pesar de distintas discrepancias ideológicas y políticas; empero, siempre hay que ver con escepticismo los avances que estos acuerdos bilaterales puedan llegar a tener. Una cosa es la sesión de fotos, estrechar las manos y firmar acuerdos. Otra cosa muy distinta es implementarlos, desarrollar un buen marco normativo y obtener resultados que favorezcan a ambos pueblos. La voluntad política es un primer paso; solo falta mayor voluntad para integrarnos.

PD: Quizá el mejor artículo que analiza la complicada relación entre Perú y Bolivia es escrito por Óscar Vidarte. El título es “La difícil relación peruano – boliviana: un análisis desde las ideas”

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