Punto de Encuentro

Aspectos que debilitan el crecimiento: Corrupción & Burocracia

Durante las Reuniones Anuales recientemente celebradas en Lima, el Fondo Monetario Internacional (FMI) organizó el debate "Integridad de los Individuos en la Gestión del Sector Público” cuyas principales reflexiones fueron:

  • Los líderes deben estar dispuestos a rendir cuentas por los poderosos intereses creados. El liderazgo debe complementarse con incentivos positivos y rendición de cuentas.

  • Debe aplicarse un marco claro para combatir la corrupción. Los gobiernos deben garantizar un salario digno a los funcionarios. La apertura económica gracias a la desregulación y la liberalización también resultará útil, puesto que las economías excesivamente reguladas crean fuertes incentivos para mantener las prácticas corruptas.

  • Desarrollar valores de integridad. Es necesario que los países fomenten una cultura que valore un gobierno limpio, ello requiere educar a los ciudadanos. El sistema educativo, la presión social y las experiencias y prácticas laborales del día a día en las instituciones deben transmitir estos valores.

Escuchando las disertaciones de los panelistas y recordando sucesos vividos a lo largo de poco más de una década al servicio del Estado me hizo reflexionar que combatir la corrupción como ciudadanos de a pie o como funcionarios públicos exige empoderarnos con nuestro liderazgo, desarrollar valores y cambiar los incentivos que nos rigen.

Definir la corrupción no es sencillo, quien no ha visto cuando un funcionario acepta un soborno a cambio de un favor político o económico o cuando las poderosas élites políticas y empresariales se confabulan para controlar las instituciones públicas o cuando se monopolizan los contratos y adquisiciones. Todo ello trae consecuencias, hemos visto en estos últimos gobiernos: hospitales, escuelas y, carreteras que no se construyeron (evidenciándose una malversación de fondos) o si es que lo hicieron a los pocos meses presentaron fallas estructurales. Los sobornos se da a todo nivel en el Estado (basta observar el cambio de nivel socio económico de algunos alcaldes o presidentes regionales, algunos investigados y/o procesados pero otros…han sido reelegidos aún teniendo procesos judiciales abiertos).

Luchar contra la corrupción es una ardua tarea que debemos empezar YA!!. Se preguntarán ¿como? Personalmente, creo que debemos enfocarnos en nuestra niñez, enseñando y cultivando los valores desde el nivel inicial y primaria. Digo esto, porque -aunque duela reconocerlo - cambiar los valores de los adultos es muy difícil por más Código de Ética que se implemente en el sector público, sus procedimientos no son claros y las personas a cargo se vuelven timoratas al momento de resolver o de llevar el caso, pues viene una orden superior y las cosas quedan como estaban y ACA NO PASÓ NADA!

La corrupción tiene diversos matices en el ámbito laboral, los cuales he visto muy de cerca…hace casi seis meses, el Presidente de la República en diversos eventos al interior del país mencionaba que se sancionaría drásticamente a los involucrados en el caso Pensión 65; sin embargo, el tiempo transcurre y los funcionarios -removidos del cargo o no- continúan en las oficinas de esas entidades percibiendo sus remuneraciones, bonos y cuanto beneficio puedan gracias a sus “allegados laborales”.

Otro claro ejemplo de corrupción se da cuando un funcionario de una empresa financiera vulnera el secreto bancario (principio constitucional) y la SBS sanciona a la entidad con diez UIT pero la alta dirección decide protegerlo y lejos de imponerle la sanción correspondiente (despido y/o multa) como legalmente corresponde opta por ascenderlo a un puesto de mayor jerarquía. Gracias a los “allegados laborales”  AQUÍ NO PASO NADA!

Siguiendo con las perlas de la corrupción estatal y que pocas veces se menciona por la vergüenza que suele pasar la mujer en sus centros laborales, es el “acoso laboral” y “acoso sexual”. Desde el 2003, el Perú cuenta con la Ley Nº 27942, Ley de Prevención y Sanción del Hostigamiento Sexual; sin embargo, los procedimientos establecidos en las entidades no son claros y muchas veces nisiquiera son difundidos provocando así que las personas con mayor jerarquía en la institución se aprovechen de su posición para obtener lo que deseen en el momento como dádivas económicas o favores sexuales.

La corrupción se encuentra enquistada en diversos frentes y ello genera la pérdida de confianza de los ciudadanos en el gobierno y en sus funcionarios, genera deterioro de los valores y, el desmedro del bienestar o calidad de vida de los ciudadanos ello contribuye a un rendimiento deficiente por parte de los funcionarios del Estado, perjudicial para la economía a largo plazo.

Esperemos que el próximo gobernante del Perú tenga la auténtica voluntad política para atacar la corrupción puesto que viene a ser una carga sobre el crecimiento y la inversión. Quizás se deba solicitar al FMI ayuda para realizar los cambios en los marcos regulatorios de manera drástica y empezar a fomentar una cultura de valores, principalmente, en la niñez peruana.

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