Punto de Encuentro

La situación de Taiwán y el Sudeste asiático

24 Marzo, 2016

No es novedad decir que desde hace varias décadas, Taiwán y sus vecinos del Sudeste asiático han desplegado un modelo económico que les ha permitido no sólo convertirse en países desarrollados a corto plazo, sino también en paradigmas de crecimiento y estabilidad para países en vías de desarrollo.

A pesar de la crisis del 2008, estos países han mantenido un índice de crecimiento y desarrollo firme que difiere del promedio de países occidentales que entraron en recesión producto de la implementación del Estado de Bienestar cuyas contradicciones alcanzaron su límite  y se transformó en Estado de Austeridad.

Sin embargo, es preciso consignar que la zona del Sudeste asiático, adyacente a Taiwán, tiene un alto potencial que no ha alcanzado su máxima expresión y las razones por las cuales esto no se ha materializado responden a una situación política.

Desde la celebración de un acuerdo comercial entre la China continental y Taiwán en el 2010, este último ha tenido oportunidad de celebrar Tratados de Libre Comercio con Singapur y Nueva Zelanda, logrando de esta manera dinamizar su economía y garantizar la prolongación de su desarrollo.

Actualmente, existe un clima de tensión sobre este tema, que debe ser reinterpretado; ya que, una vez que China celebró el acuerdo comercial con Taiwán le reconoció, tácitamente, la autonomía para negociar tratados; por consiguiente, en la práctica no encontramos un caso similar en el que un Estado (China) argumente que una determinada circunscripción geográfica (Taiwán) es parte de su soberanía y, al mismo tiempo, promueva y ratifique acuerdos comerciales con los representantes de esa misma circunscripción, esto deviene en una posición antagónica que favorece el reconocimiento de un Estado independiente y soberano.

En un entorno de tensión política y de interdependencia económica no es favorable propiciar obstáculos diplomáticos con aquellos países interesados en identificar nuevas zonas productivas tanto en Taiwán como en cualquier parte de Asia, esto, porque aislar el desarrollo económico y científico de países emergentes disminuye la competitividad en la región y el equilibrio de poder frente a las potencias occidentales.

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