Punto de Encuentro

Comentarios al Plan Nacional de Diversificación Productiva

El proyecto económico más importante del Perú a puertas del bicentenario, después de una década de crecimiento económico, será desarrollar un sistema económico que otorgue mayor valor agregado a los bienes y servicios que producimos. En ese sentido, el Plan Nacional de Diversificación Productiva (PNDP) desarrollado en la gestión de Piero Ghezzi al frente del Ministerio de la Producción, replantea estas ideas y propone al país una estrategia de crecimiento de largo plazo, como respuesta a la desaceleración económica mundial y al fin del ciclo de crecimiento de los precios de materias primas. El PNDP abandona los viejos planteamientos Cepalinos sobre la industrialización dirigida por el Estado para el desarrollo de mercados internos y apuesta por diversificar la producción de bienes y servicios orientados a la exportación, actualmente hegemonizado por la minería. Son tres ejes los que componente esta estrategia: Promover la diversificación productiva a través de la identificación de potenciales sectores exportadores; eliminar trabas burocráticas y expandir la productividad hacia las MYPES.

Si bien, el anuncio del PNDP ha caído bien en diferentes sectores empresariales y políticos, la crítica no se ha hecho esperar. Desde el Editorial del Comercio del 5 de marzo se critica que el PNDP priorice de manera arbitraria los sectores económicos a los que promoverá y otorgará beneficios, “como si una oficina burocrática pudiese elegir mejor que miles de emprendimientos individuales dónde está el nuevo Ikea, como si Google hubiera necesitado de los beneficios tributarios que se le quieren otorgar al sector acuicultura para ser exitoso” [1]. Mientras que por el lado de la izquierda, el economista Félix Jiménez asegura que “si se crece deteriorando la oferta orientada al mercado interno y a una tasa menor que la fuerza laboral, como ha ocurrido en los últimos 24 años, no hay manera de evitar que un alto porcentaje del empleo sea informal y de baja calificación, y de que se ubique en sectores terciarios de baja productividad” [2]

El PNDP carece de una visión de país, sus objetivos son muy generales y no logra articular una clara estrategia ya no para industrializar el país, sino para diversificarlo. Sin embargo, el PNDP es un esfuerzo positivo. Identifica bien los problemas de la economía peruana, propone un eje orientador de los esfuerzos públicos y se decanta por involucrar al sector privado a través de sus mesas de negociación. Si bien, la identificación y selección de sectores productivos trae sus riesgos es imposible que el Estado solo promueva el desarrollo económico a través de políticas transversales como la simplificación administrativa y la mejora logística. Podrían mitigarse estos riesgos si se asegura que las medidas que se tomen no afecten el surgimiento de emprendimientos que estén fuera del radar del Estado.

Diversificar e industrializar el país es una prioridad, pero la actuación del Estado debe ser prudente. La impresión que tenemos es que nos hemos estancado en décadas de producción primaria, lo que nos podría llevar a tomar decisiones bien intencionadas pero precipitadas. Recordemos que los datos nos revelan que los periodos de crecimiento del país se han producido después crisis tan profundas que en realidad en lugar de crecer nos recuperamos. Ya es tiempo de dar el despegue.

 

Referencias:

[1] Diario el Comercio, Editorial: Bill Gates y el TUPA municipal, 05 de marzo de 2016

[2] Diario Uno, artículo: Cambiar de modelo económico neoliberal o estancarse, Félix Jiménez 21 de febrero 2015

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