Punto de Encuentro

2020: El año que se va

Antes de celebrar las navidades más atípicas que hayamos vivido nunca, y a días de culminar el trágico y aciago año 2020, resulta imperativo echar la vista atrás y hacer un balance de lo acontecido hasta el momento. El país, a Febrero del presente año, aún con los desatinos económicos causados por los gobiernos de Humala y de PPK-Vizcarra, en los últimos casi diez años;  habían contraído la economía por ende ralentizado los indicadores sociales; como resultado de la enorme inestabilidad en la  formación de equipos de gobierno que estuvieran  alineados con indicadores, metas y resultados, como hasta el 2011. La izquierda tradicional había logrado ingresar casi al noveno año de gobernar el país,  con cierta tranquilidad en una alianza estratégica con un gran sector de medios de comunicación que habían logrado ser subsidiados por la publicidad estatal, para extender su inevitable desaparición, ante la arremetida de las redes sociales y la enorme caída en lectoría de los periódicos,  de oyentes y televidentes en la radio y televisión; obligados por este escenario no tuvieron mejor decisión  que entregar su línea editorial, al servicio del gobierno.

Es en ese contexto que se anuncia la llegada de la pandemia (Covid-19) la que en un primer momento no  se le dio la debida importancia a pesar de que a fines de 2019, la OMS, había alertado de su inminente presencia y de su fuerza devastadora si es que no se enfrentaba con responsabilidad. En Marzo cuando el gobierno  del vacado Vizcarra toma, las primeras medidas de confinamiento, sin una estrategia sanitaria, los peruanos comenzaron a vivir la peor pesadilla, que hayamos pasado en nuestra vida Republicana. Casi cuatro meses de confinamiento, millones de puestos de trabajo demolidos; la quiebra de miles de pequeñas y micro empresas, y el develamiento de la precariedad de nuestro sistema de salud. La improvisación y la ineptitud, fueron los grandes potenciadores de los efectos letales de la pandemia, pronto nos convertimos en el país primero en el número de infectados por millón en el mundo y también de liderar el número de fallecidos por millón en el globo. La pesadilla de ver como nuestros compatriotas hacían enormes colas para lograr ser internados en un hospital para conectarse a un ventilador mecánico y tratar de salvarse, quedará grabada en nuestra retina como el ocaso que nos acompañará por muchas décadas.

En el tema económico, se actuó, con igual ineptitud, la inexperiencia que moraba en el Ministerio de economía hizo que pronto se dilapidara los enormes ahorros que habíamos con mucho esfuerzo construido los  últimos  25 años, aun así, el mundo constató y certificó que fuimos  el país con la más alta recesión inducida. Los programas de rescate de la economía, no solo no funcionaron,  sino que acicatearon la propagación de la pandemia ejem. (Colas para cobrar el bono) así, los medios de comunicación en su mayoría acordaron tácitamente de apoyar a Vizcarra, a encubrirle, sus graves desatinos y lo más descarado, en una campaña publicitaria nunca antes vista, hacer creer, que los culpables de este desastre eran los mimos peruanos.

Si esto no fuera suficiente, Vizcarra se trenzó  nuevamente con el nuevo Congreso; sin ánimo de coordinar, sino de quererlo tener como adorno, irresponsablemente promovió una crisis  política con el mezquino propósito de mantener su popularidad. Los distractivos mediáticos era su lanza, pero por razones que la historia develará, el diario decano, que lo había acompañado en esa hazaña perversa y destructiva del país: difundió lo que era un secreto a voces: varios colabores eficaces con prueba en mano habían confesado a la fiscalía las “coimas” que Vizcarra les había pedido para entregarles obras cuando era gobernador en MOQUEGUA. El Congreso en un acto de dignidad: lo Vacó, a pesar de la resistencia de sus amigotes de la prensa y de las ONGs; que preferían a tener un corrupto en Palacio a perder sus privilegios monetarios. Vergüenza.

Por último, esta macabra historia, no acaba allí; este miserable y traidor  Vizcarra, no cerró contratos  para tener la vacuna, otra derrota, por su culpa seguirán muriendo peruanos hasta el 2022, en que llegará. Vizcarra ahora va al Congreso a impedir las graves denuncias por corrupción, lo que no podrá detener es  la investigación por genocidio, delito de lesa humanidad, que impedirá que nuevamente se burle de los peruanos.

Milagros Salazar De la Torre.

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