Rafael Rodríguez Campos
El domingo 01 de junio más de 100 millones de mexicanos debían concurrir a las urnas para participar en el Proceso Electoral Extraordinario del Poder Judicial 2024-2025, el mismo que fue dispuesto por la Reforma al Poder Judicial impulsada y aprobada en setiembre de 2024 por el ex presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), en la cual se estableció que los cargos de las personas juzgadoras se elegirían mediante voto popular.
¿Qué cargos debían elegirse?
Al respecto, es importante recordar que en este novedoso proceso –único en su naturaleza a nivel mundial- lo mexicanos debían elegir 881 cargos judiciales: 9 Ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), 2 Magistraturas de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), 15 Magistraturas de las Salas Regionales del TEPJF, 5 Magistraturas del Tribunal de Disciplina Judicial, 464 Magistraturas de Circuito y 386 Juezas y Jueces de Distrito.
¿Qué problemas presentó esta elección?
Sin embargo, según ha informado el Instituto Nacional Electoral (INE), en este proceso apenas participó el 13% del padrón electoral cifra que pone en entredicho la legitimidad social de la reforma y, por supuesto, enciende las alarmas sobre los múltiples problemas que esta elección trajo consigo y que afectaron severamente el derecho a la participación y sufragio de los mexicanos. Así, por ejemplo, los especialistas electorales mexicanos indican que los principales problemas que presentó este proceso fueron los siguientes:
El partido oficialista manipula la elección
Más allá de ello, lo cierto es que la joya de la corona en este proceso era ganar la elección de los 9 miembros de la SCJN (el Tribunal Constitucional de México, si buscamos un símil en la región), que fue el origen y el trofeo de la reforma judicial que impulsó y aprobó MORENA (el partido oficialista) en las últimas semanas del gobierno de AMLO.
Por ello, no sorprende que MORENA, haciendo uso y abuso de su poder gubernamental, haya propuesto en las hojas de instrucciones que repartía a lo largo y ancho de todo el territorio nacional mexicano -conocidos popularmente como “los acordeones”- 9 nombres para ser los próximos integrantes de la SCJN. ¿Y qué pasó? Justamente lo que MORENA quería: los 9 candidatos que el gobierno propuso han sido, en efecto, los más votados en este proceso y se convertirán en los 9 ministros del máximo tribunal de justicia de México.
El partido oficialista inclina la balanza
Sumado a ello, es necesario resaltar que los acordeones que repartía MORENA no solo contenían los nombres de los candidatos del oficialismo para copar la SCJN, sino también nombres para las dos salas del Tribunal Electoral, para el Tribunal de Disciplina y también, a veces, para algunos cargos locales. En suma, el uso de la difusión masiva de estas guías para dirigir el voto fue la forma grosera que encontró MORENA para violar los principios básicos de neutralidad e integridad que todo gobierno debe observar en el marco de una elección democrática. Pero estas consideraciones éticas no importaron pues lo único que contaba para MORENA era que los acordeones ganen la SCJN.
Así, como era de esperarse, el uso de los acordeones y de otras formas de promoción gubernamental terminaron definiendo e inclinando la balanza en esta compleja y acelerada elección, en la que cada mexicano debía decidir entre decenas de candidatos sin contar con el tiempo suficiente para revisar sus respectivas hojas de vida. Entones, si los candidatos del gobierno (con todo el apoyo de la maquinaria estatal) eran los que tenían mayor exposición era lógico prever que serían los más votados como efectivamente ocurrió.
Entonces, si a ello le sumamos -como ya lo hemos dicho- que la campaña en esta elección presento serias limitaciones ya que los aspirantes no podían tener financiamiento público ni privado, ni tampoco contratar publicidad, es obvio que estos aspirantes que contaron con la maquinaria estatal para empujar sus candidaturas tuvieron una enorme ventaja frente al resto. A eso hay que sumarle que MORENA fue el único partido que tuvo la posibilidad real de direccionar el voto ya que el resto de partidos no hizo acordeones porque habían rechazado participar en esta elección a la que acusaron de estar hecha a la medida de los apetitos del partido oficialista.
Los nuevos ministros de la SCJN
Dicho ello, como una pequeña muestra de lo que venimos afirmando, vamos a brindar algunos datos sobre los flamantes miembros de la SCJN:
Debilitamiento institucional
Por lo antes expuesto queda claro que MORENA, el partido de gobierno, con AMLO y Claudia Sheinbaum como sus máximos referentes, logró un triunfo categórico en las elecciones judiciales logrando colocar a los 9 aspirantes que aparecían en sus acordeones en los 9 asientos de la SCJN. Con ello, se inicia una nueva etapa en la historia política mexicana, marcada por el debilitamiento de las instituciones y el relajamiento del sistema de pesos y contrapesos tan necesario en una democracia constitucional.
La dictadura perfecta
Por eso hoy, más que nunca, debemos recordar con suma preocupación el tenor del artículo 16 de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789 que a la letra dice lo siguiente: “Una Sociedad en la que no esté establecida la garantía de los derechos, ni determinada la separación de los poderes, carece de Constitución”. Debemos hacerlo porque muchas veces la mal entendida voluntad popular (aunque sea de tan solo el 13% del padrón electoral) puede ser instrumentalizada para acabar con el corazón de la Constitución.
Hoy, luego de una elección manipulada por el partido de Gobierno, el principio de separación de poderes ha sido herido de muerte en México, ya que MORENA de la mano de AMLO y Claudia Sheinbaum, ha logrado copar tramposamente a una de las pocas instituciones que durante el gobierno del ex presidente se esforzó por defender de la Constitución frente a los embates autoritarios de los autodenominados “próceres de la cuarta transformación”. Espero estar equivocado, pero hoy, en México, asistimos al nacimiento de una nueva “dictadura perfecta”.
Nota: No puedo finalizar esta columna sin reconocer el enorme esfuerzo y gran trabajo realizado por el Instituto Nacional Electoral de México que, a pesar de la adversidad, los ataques del gobierno y los recortes presupuestales que padecieron trataron de sacar adelante la elección más compleja de la historia política mexicana (y quizá, latinoamericana), preservando los estándares mínimos de integridad electoral. Para el INE y sus trabajadores mi más sincero respeto y reconocimiento.