Punto de Encuentro

Elecciones 2026: en busca de propuestas cercanas a la realidad en la región.

El próximo año, Perú y Colombia, países vecinos con historias en común, celebrarán elecciones. Más allá de recientes tensiones limítrofes, estos comicios son determinantes para la región, pues la paz y el progreso de sus pueblos dependen de las decisiones que tomen sus gobernantes electos.

En este contexto trascendental para las relaciones latinoamericanas, me centraré en el Perú, en tres de sus principales problemas, a pesar de ser un país geopolíticamente estratégico para muchas potencias. Sin embargo, a pesar de su potencial, el Perú enfrenta problemas persistentes que los gobiernos desde inicios de siglo no han resuelto, sino que, por su indiferencia y falta de decisión, han crecido.

El primero de estos problemas es la informalidad. Esta realidad, común a otros países, ha sido un caldo de cultivo acentuado para la delincuencia, la trata de personas, el crimen organizado, la minería ilegal y el tráfico de armas, males que derivan en extorsión y sicariato. La informalidad se ha convertido en una institución que los gobiernos no han querido enfrentar, pues "a río revuelto, ganancia de pescadores". Por lo tanto, no se han tomado medidas serias para su control.

Un informe de ComexPerú (2023-2024) revela que más del 70% del mercado laboral peruano es informal. Las próximas elecciones requieren una propuesta clara para controlar la informalidad laboral, con una estrategia moderna y atractiva para los emprendedores que impulsan la economía. Sin embargo, no escuchamos propuestas bien estructuradas sobre este tema, que podría ser la clave para muchos de nuestros problemas actuales.

El segundo problema es la pobreza estructural: anemia, falta de servicios básicos y deserción escolar orquestan una pobreza extrema dramática. El Estado ha creado programas sociales asistencialistas y mal focalizados, que se están convirtiendo en políticas públicas insostenibles. Los candidatos deben explicar cómo planean erradicar la pobreza, no solo afirmarlo. Los ciudadanos quieren saber el cómo, no solo el qué, ya que la poca capacidad de nuestros técnicos es el resultado actual.

El tercer problema, el cual considero fundamental abordar, es la conectividad interna. La geografía peruana exige una estrategia de conectividad eficiente y creativa: sistemas ferroviarios de nivel, aeropuertos con buena infraestructura, carreteras resistentes para camiones de carga, conectividad para el turismo mediante buena infraestructura y un replanteamiento del desarrollo de las ciudades, el cual considero que nunca se ha visto de manera seria.

Por último, para estas elecciones que vienen en el año 2026, los candidatos deben tener propuestas claras sobre la defensa de nuestra soberanía, un tema muy importante que siempre pasa desapercibido. La administración estatal debe comunicar que la inversión en defensa protege la paz, y que, ante las amenazas globales, se requiere un sistema de defensa bien equipado, con buenas capacidades y con una visión de país como actor importante de nuestra región.

Estas propuestas deberían darse en las próximas campañas electorales, además de otras que mencionaré en un próximo artículo. Estamos en momentos cruciales para la región, no solo Perú, sino también Colombia y todos nuestros países vecinos. De lo contrario se acabará el crédito por parte de la ciudadanía, escuchando propuestas que no se van a realizar, poco viables, caeremos en demagogia y populismo.

Esperemos que este 2026 sea una nueva etapa para nuestra región, en especial para nuestro país y el país vecino del norte. Necesitamos propuestas más cercanas a la realidad, ya que la región requiere progreso y Perú es uno de sus principales actores para lograrlo.

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