Un reciente estudio de opinión, elaborado por el Centro de Investigación Pública de la Universidad de Piura, recoge la percepción que actualmente tienen los jóvenes universitarios (tanto de centro académicos públicos como privados a nivel nacional) sobre la institucionalidad, la política, posturas ideológicas, identificación partidaria y el contexto electoral que se aproxima para las Elecciones Generales de 2026.
Comencemos con la mayoritaria (58%) no identificación, con ninguna tendencia ideológica o política clásica: izquierda/centro izquierda y derecha/centro derecha. Aunque tampoco es deleznable que un 30% de los jóvenes universitarios se identifique como de derecha/centro derecha, y un 12% de ellos como de izquierda/centro izquierda. Estas cifras muestran una tendencia hacia un pragmatismo “desideologizado”, en detrimento del activismo político de izquierda preponderante, desde la caída del fujimorismo en 1999.
Respecto a la postura ideológica del candidato presidencial por el cual votarían, a un 40% le resulta irrelevante e indiferente, mientras que el otro 60% de los universitarios, sí prefiere al próximo Presidente con alguna postura ideológica, ya sea de derecha/centro derecha (33%), centro (16%) o de izquierda/centro izquierda (11%). Estos porcentajes, corroboran el pragmatismo “desideologizado” de los jóvenes universitarios, es decir, ellos buscan soluciones concretas a sus problemas, necesidades y expectativas de futuro. Aunque algunos analistas políticos describen este pragmatismo de los jóvenes universitarios, como una “desafección política”, descripción que conlleva una carga negativa, y casi despectiva, por parte de los opinólogos.
Y así como en el marketing tradicional, un producto “ideal” debe encajar con las necesidades del consumidor y su perfil demográfico y psicográfico, lo mismo debe ocurrir entre en candidato presidencial y sus potenciales votantes, a quienes debe persuadir para que lo elijan. Las soluciones a problemas reales, cotidianos y concretos no tienen color político ni ideológico. La segmentación en comunicación política es indispensable, pero ello no implica enfocarnos solo en un determinado grupo objetivo. Lo que implica la segmentación, es una adecuación de la comunicación (propuestas) a cada grupo objetivo del gran mercado de electores. A ver qué partidos políticos y candidatos presidenciales, lo llevan a la práctica.