Punto de Encuentro

2026: Un complicado panorama electoral

Por: Iván Torres La Torre – Abogado 

En una cifra nunca vista, el Jurado Nacional de Elecciones oficializó la inscripción de treinta y siete planchas presidenciales que se disputarán la presidencia del Perú en abril de 2026. Es sorprendente la cantidad de candidatos presidenciales y lo engorroso que resultará votar en las próximas elecciones con una cédula tan grande, a la que se sumarán los candidatos a Senadores, Diputados con su respectivo voto preferencial.
¿Qué le espera al elector? Un escenario de decisión que no se presenta fácil. No es sencillo exigir voto informado con tan elevado número de candidatos que prometerán “el oro y el moro”. No es de extrañar que nuevamente surjan los mismos cuestionamientos de siempre: candidatos con investigaciones, con sentencias y en general, una larga lista de aspirantes a presidente y parlamentarios que no podrán ser identificados plenamente. 
Una vez más, el elector votará por intuición y por los que se hagan conocer mejor. Definitivamente la atomización de partidos no favorece a ninguna campaña electoral. Sin embargo, en medio de todo este universo de candidatos, encontramos un punto de encuentro que el elector peruano buscará identificar: El elector peruano, ante tanta incertidumbre de oferta política, buscará el cambio; buscará encontrar a un nuevo líder, un estadista que pueda ofrecer al país una verdadera alternativa de gobierno convergente, que sepa unir las grandes aristas de nuestra nación: La alternativa social, el acercamiento al pueblo, pero mirando también al empresariado nacional y extranjero, enfocándose en una política de inversiones y de industrialización de la grande, mediana y pequeña minería, de la pesca industrial y artesanal, de la agricultura nacional; la modernización de los servicios de salud; la implementación de una política sólida de seguridad social y de previsión social con pensiones dignas con manejo moderno; que deje atrás modelos trasnochados pero que no descuide el rol del Estado. El país necesita un candidato con frescura y con una propuesta de renovación integral. Calará en el pensamiento del votante aquella fórmula presidencial que maneje un nuevo discurso con prioridades clares y trascendentales para el país con una nueva visión de Estado que represente un cambio en la psicología del país. 
La convergencia política estadista nos debe llevar a buscar la unidad nacional; necesitamos un gobierno moderno que se integre al nuevo modelo de globalización, pero con armonía en las grandes políticas de Estado. El país busca un nacionalismo siglo XXI, con visión estratégica y geopolítica. No podemos entregar el país a ideas obsoletas que nos mantienen en el atraso. No podemos continuar en manos de la corrupción ni del clientelismo político. El Perú necesita grandes cambios sociales, políticos, estructurales sin perder el modelo económico que nos ha dado tranquilidad y éxito.
Se necesita potenciar la explotación de nuestros recursos en armonía con el medio ambiente. La ecología y la industria no tienen por qué ser enemigas. Las grandes inversiones no tienen que colisionar con la pequeña industria nacional. Los gremios y los empresarios deben estar en una misma línea. En todo este gran esquema de Estado, la población juega un rol esencial: La atención a las etapas de vida: la niñez, los adultos mayores, las madres gestantes, las familias son ejes fundamentales para la construcción de un tejido social sólido que ponga fin, de una vez por todas, a los grandes flagelos de violencia y corrupción que nos azotan. Las políticas criminales deben ir de la mano con la política social. El candidato que pueda unificar todos estos grandes desafíos nacionales podrá convertirse en el nuevo presidente del Perú que haga historia; caso contrario, si no apostamos por el cambio, por la frescura y la renovación, será más de lo mismo y ya conocemos el final de esas historias. Hasta la próxima. 

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